La Plaza San Martín: núcleo del barrio de Retiro y escenario de cambios urbanos

– Nota 1-

Por Josefina del Solar

Una ciudad bien puede ser considerada como un organismo vivo, principalmente por la dinámica de su crecimiento y evolución. Y en tal sentido es indudable que un barrio representa una parte esencial de este funcionamiento vital, por lo que vale pensar que el estudio o el análisis de esa parte puede llevarnos a comprender mejor el todo.

Claro que tratándose de Buenos Aires, nacida como ciudad hispanoamericana a partir de una voluntad fundacional y no como producto de un mero asentamiento y crecimiento edilicio y de población ocurrido a lo largo del tiempo, podríamos decir que hay barrios que están más vinculados o que tienen mayor representatividad respecto al devenir histórico de la ciudad que integran.

En el caso particular de Retiro, uno de los más antiguos y tradicionales barrios porteños, analizar su origen y desarrollo significa nada menos que acercarse al conocimiento de las diferentes etapas por las que atravesó la propia Buenos Aires desde sus primeras épocas. Y no hay forma de acercarse a Retiro y su historia sin conocer algo de cómo ha sido la evolución del espacio que conforma hoy la Plaza San Martín, verdadero núcleo de ese barrio desde sus orígenes, y escenario además de las transformaciones por las que atravesó la Ciudad de Buenos Aires hasta llegar a ser como hoy la conocemos.

Situada entre las calles San Martín, Florida, Santa Fe, Esmeralda, Arenales, Maipú y la Avenida del Libertador, en un espacio que en nuestra ciudad actual mantiene aún una perspectiva única; enmarcada por un entorno arquitectónico sumamente valioso, y dotada de una notable variedad y riqueza de árboles y plantas, esta plaza es realmente excepcional, no sólo como paseo público de gran belleza, sino en cuanto a su representatividad, ya que puede ser considerada un verdadero muestrario de lo que ha sido la evolución de Buenos Aires desde el punto de vista urbanístico, poblacional e histórico en general. Esto significa que durante los diferentes períodos el predio de la plaza San Martín fue una especie de escenario de esas realidades cambiantes a través de distintos usos, fisonomías y nombres que también tuvo, y que trataremos de consignar en forma sucinta a través de esta serie de notas históricas que hoy iniciamos.

Los años de la dominación española

Para referirnos a sus primeros años, cabe recordar que Buenos Aires fue fundada definitivamente en 1580, es decir hacia final del proceso de poblamiento emprendido por los españoles luego de su llegada al continente americano. Y además que este territorio en el que fue creada la Ciudad de la Santísima Trinidad del Puerto de Santa María de los Buenos Aires no era sino un lugar llano, sin riquezas explotables; y a diferencia de otras ciudades de América no contaba con la presencia de una civilización importante, ni por consecuencia con una urbanización previa a la llegada de los españoles. Fue por esto y durante años la más pobre de las capitales de Hispanoamérica, en la que sus habitantes se nuclearon en torno al predio en la que fue fundada, la actual Plaza de Mayo.

De tal modo, el lugar donde se halla hoy la Plaza San Martín estaba totalmente alejado de la parte poblada, siendo simplemente un amplio sector de terreno abierto que daba sobre el Río de la Plata. Sólo sobre la barranca que aún perdura existía hacia comienzos del siglo diecisiete una ermita que se conocía como “de San Sebastián”, la que era por entonces el único hito para designar la ubicación de los terrenos o propiedades más cercanos. El lugar, en la parte más elevada al borde de la barranca, es decir en un sector de lo que es actualmente la Plaza San Martín, fue el elegido por el gobernador de Buenos Aires Don Agustín de Robles para edificar una casa de descanso a la que llamó “El Retiro”. Construida  a fines del siglo diecisiete, fue la primera residencia importante que tuvo Buenos Aires. Su nombre sirvió para designar el lugar donde se encontraba, y con el tiempo ese nombre se extendió a todo el barrio que se fue desarrollando en su entorno.  Dicho en otros términos, el barrio de Retiro debe su nombre a la residencia que el gobernador Robles se hizo construir en lo alto de la barranca de la que es hoy la Plaza San Martín.

Cuando en 1704 Robles culmina su función de gobernador y debe regresar a España, la casa va a ser alquilada y luego vendida a sendas compañías europeas dedicadas al tráfico de negros, que eran introducidos con destino de esclavos a otros lugares de América por el puerto de Buenos Aires. Esta actividad, que desde luego repugna a nuestra mentalidad actual, era por entonces parte del comercio, y duró en el espacio que nos ocupa un par de años, luego de los cuales y por razones que sería engorroso exponer en un relato sucinto como éste, el gobierno local confisca la propiedad.

Posteriormente, el predio en el cual se encontraba El Retiro pasa a tener un uso completamente diferente, ya que se levantan allí dos edificaciones para ser destinadas a cuarteles, ubicadas en la prolongación de la actual calle Arenales entre Maipú y Florida.

Ya en las postrimerías del período hispano, a poca distancia de los cuarteles se va a construir la más importante plaza de toros con que contó Buenos Aires. Fue inaugurada en 1801, y era para las posibilidades de la época una edificación importante y amplia, ya que se dice que podía albergar a unas 10.000 personas. Situada en la actual avenida Santa Fe entre Florida y Esmeralda, pronto se transformó en un centro de atracción para el vecindario porteño, escaso por entonces de entretenimientos.

En 1806 y 1807, durante las dos invasiones inglesas a Buenos Aires, los cuarteles del Retiro y la cercana Plaza de Toros van a tener una presencia vital en el desarrollo de los acontecimientos. Tomados en primera instancia por los ingleses y recuperados por las fuerzas locales luego de sangrientos combates, precisamente desde ese lugar el jefe inglés de la segunda invasión, John Whitelocke, envía la comunicación de la rendición final que implica la derrota y la retirada de los invasores. A esto se debió que con posterioridad a estos acontecimientos, el lugar que ocupa hoy la Plaza pasara a denominarse Campo de la Gloria, en homenaje a los heroicos combatientes que allí defendieron y recuperaron la Ciudad, algunos de ellos pagando el precio de su propia vida.

De tal modo y  de acuerdo a lo que hasta aquí hemos reseñado muy brevemente, la primera gran residencia con la que contó Buenos Aires, un asentamiento del tráfico de esclavos, los cuarteles de artillería desde los que se luchó para recuperar la Ciudad de manos de los invasores ingleses, y la más importante –y última- plaza de toros, todo eso albergó durante el período colonial el espacio de la actual plaza San Martín.

Pero señalamos al comienzo que allí se irían dando los principales cambios en las formas de vida de esta ciudad, y así será también durante los años siguientes.  Lo veremos entonces en las próximas notas.

ILUSTRACION: Fragmento de un plano de Buenos Aires de 1713. En el extremo inferior izquierdo, marcada con una L, la casa El Retiro que dio nombre al barrio.