Fernando Guibert, creador y erudito del arte

Gente de Retiro Entrevista por Josefina del Solar

Conversar con Fernando Guibert es indudablemente una experiencia más que interesante. Dueño de una amplia cultura y de una personalidad cálida, es al mismo tiempo sereno y atento, con una mirada abierta a ideas y realidades que pueden ser motivo para su creatividad. Y hacer una síntesis de su actividad es asimismo muy difícil en el reducido espacio de una entrevista. Hijo de un destacado poeta, es artista plástico y profesor de arte. Vive en Londres desde hace unos cuantos años, y sus obras pueden verse en importantes centros de la capital inglesa como el prestigioso Warburg Institute. Ha sido diseñador gráfico, secretario de la Embajada Argentina en Londres, profesor de diversos institutos, y es sobre todo un creador incansable.

Con una actividad tan rica ¿cómo te definirías? ¿Como artista plástico, como maestro de arte, como escritor sobre esos temas?

– Es sencillo, yo soy pintor y grabador. Porque el término artista es un poco grande. En inglés se usa mucho el término artist, pero me parece que en castellano tiene un peso un poco más grande. Igual lo puedo tomar; pero lo más importante para mí es el dibujo y el grabado. A mí me cuesta pintar, igual pinto, ahora en Argentina volví a la pintura, estuve en la Provincia de Buenos Aires y volví al óleo, que me encanta. Pero fundamentalmente soy grabador y dibujante. No me consideraría escritor, sí profesor de Historia del Arte, eso me apasiona, lo hice desde que me recibí.

También te pregunto cómo te acercaste al arte. Es de suponer que tenías un ambiente familiar propicio…

– Estar cerca de mi padre que era poeta y pintor, y muy bueno, fue una gran influencia. Papá me mostraba siempre libros de arte, incluso hay una anécdota… Cuando yo estaba en jardín de infantes hice un dibujo de una jirafa que se quemaba, le salía fuego. La profesora lo llama a papá y le dice: me parece que su hijo tiene algún problema, está haciendo unos dibujos raros (risas). Y papá le dice: no se preocupe, esa es la Girafe en feu de Dalí, no está loco mi hijo, está haciendo copia de esas pinturas. Papá me hacía copiar trabajos de artistas como Dalí o Durero. Pero originalmente yo quería ser historiador, por eso escribí un librito sobre la genealogía de mi familia. La pintura o el arte lo hacía muy naturalmente, pero me gustaba mucho la historia.

Y te sigue gustando ¿no? Leí que te habías abocado mucho a la historia de Escocia…

-Lo que sucede es que por parte de mi madre tenemos origen escocés, de un sargento que vino con las Invasiones Inglesas en 1806, y aunque no lo trataron muy bien de entrada se quedó, se fue luego al Paraguay. En casa había dos retratos enormes de él y de su mujer y eso me llamaba la curiosidad. Empecé a estudiar la historia de Escocia, después incluso llegué a tocar la gaita con una banda. Me dio una pasión por la historia escocesa, por la historia británica en general, por eso terminé viajando a Londres en 1989. Ahí estuve viviendo treinta años prácticamente, viniendo a Buenos Aires ocasionalmente. Ahora vine en 2019 para visitar a mi novia Marcela Ashley y me atrapó aquí la pandemia. Pero ha sido una cuarentena muy dichosa, además un reencuentro con mi país al que quiero mucho. Me estoy reencontrando con un montón de cosas de Argentina y espero poder hacer alguna exposición aquí.

¿Cómo sería esa exposición?

– Pienso exponer en Buenos Aires, todavía no puedo decir dónde. Una exposición sobre Dante Alighieri y otra sobre Argentina, la Serie Argentina. Estoy haciendo una serie de óleos, paisajes del campo que me gusta mucho. Y de las playas. Estoy pintando y haciendo algunos grabados también, eso espero poder exhibirlo ahora que se están abriendo un poco las cosas en Buenos Aires. Pero como las galerías arreglan sus programas con tiempo, quizás sea el año que viene. Hay varias galerías muy buenas por acá (en Retiro). Algunas que han abierto están con trastienda todavía, como la de Basavilbaso. Están Palatina, Vermeer; y Rubbers, ahí está Yuyo Noé a quien conocí, es un artista muy valioso y un tipo divino. Le ofrecí hacer una muestra de él en Londres al embajador argentino allá Javier Figueroa, y a la agregada cultural Alessandra Viggiano. Son amigos, yo trabajé con ellos muchos años.

Trabajaste en la Embajada Argentina ¿cómo fue esa experiencia?

Eso fue una casualidad, porque en Londres hice un catálogo de vinos para la embajada y tuvo mucho éxito. El catálogo y la exposición. Fue en el Olympia, y me contrataron para trabajar en la embajada. Después pasé a la parte cultural. Es que yo era diseñador gráfico de algunas revistas y estuve unos trece años, fue una experiencia muy buena. Hicimos mucha promoción del arte argentino, exposiciones en el Museo de Arte Moderno en Oxford, después una muestra de fotografías del Perito Moreno en la Royal Geographical Society. Con lo del Perito Moreno me quedé sorprendido por la calidad de las fotografías. Conocía su intervención, sus viajes tan importantes. Pero la calidad de las fotografías era excelente.

F. Guibert: Narcissus. India Ink and watercolour.

Actualmente estás dando aquí un curso de arte muy interesante.

Sí, yo cuando llegué a Inglaterra estaba buscando fuentes de trabajo. Vivía en West Ham, y en el ’95 me contrataron para dar Historia del Arte en una escuela para adultos que se llama Rosetta Arts, Cuando entré a la embajada dejé, pero luego volví a la docencia, me anoté en dos o tres agencias de profesores y ellos me consiguieron trabajo como profesor de artes plásticas prácticas, sobre todo como técnico de grabado. A este curso, como yo lo había iniciado con un amigo, le pusimos de nombre Momentos Claves, porque la Historia del Arte es muy amplia, entonces tomo hitos. En el Power Point lo que pongo es un key moment, una llave a un mundo específico. Por ejemplo la Balsa de la medusa de Géricault, una obra que influenció a todos los románticos y que es clave. Analizo eso, busco los orígenes, de donde tomó la historia, cómo hizo el cuadro, trato de llegar a profundizar en la obra. El marco histórico también, porque el romanticismo por ejemplo tiene mucho que ver con la revolución de 1830 en Francia contra Carlos X, contra la vuelta al absolutismo monárquico. Todo eso es algo que me apasiona, siempre me interesó mucho la Historia del Arte.

¿Qué pensás de algunas manifestaciones actuales, que toma objetos diarios, banales, para mostrarlos como arte?

Ah, (se rie). Bueno, yo respeto mucho lo que es el arte contemporáneo y lo explico en el curso; pero creo que estamos en un momento de crisis artística muy grande, en todo sentido. Hay un mercado del arte que un poco ha lavado los valores del arte como se lo conocía en el pasado. Hay una búsqueda desesperada de hacer dinero con el arte. Igualmente hay grandes artistas que creo que van a quedar. Por ejemplo para mí Giacometti es un artista que representa muy bien el siglo XX/XXI; o Lucian Freud en la escuela de Londres sobre todo; (Robert) Rauschenberg en Estados Unidos, el Pop, hay muchos artistas. Yo creo que a partir de (Marcel) Duchamp, el del famoso mingitorio, el arte tomó un poco por el lado del objeto, que para mí no tiene un valor intrínsecamente artístico, sigue siendo un objeto. Y de hecho cuando Duchamp hace todas esas obras dadá -el dadaísmo- estaba haciendo una burla, y no podemos seguir cien años después burlándonos, es algo que ya se hizo. De todos modos yo tengo mucho cuidado cuando doy mis clases de contemporary art. Una vez me pidieron una de Bansky -a mí me gusta Bansky- y del otro chico que era amigo de Andy Warhol, (Jean-Michel) Basquiat, que hacía graffitis y murió tan joven. Yo lo explicaba, y a veces los alumnos me decían: ¿pero le das algún valor a todo eso? Y yo decía bueno, es el valor que le podés dar. El, como tuvo una vida trágica, murió muy joven por una sobredosis de drogas, y hay un mercado… Y Warhol es otro artista que uno puede considerar controvertido, porque lo que hacía era en serigrafías reproducir la lata de Sopa Campbell o esos retratos de Elizabeth Taylor o Marilyn Monroe. Incluso técnicamente las serigrafías a veces no son tan buenas –yo hice serigrafías, en Inglaterra tuve taller de serigrafía- y bueno, te das cuenta de que lo que dio este siglo es un poco mostrar la sociedad de consumo, y hay que tomarlo como la expresión de tu época.

¿Hay mucha diferencia en los grupos que podes tener en Inglaterra con los de acá?

Hay semejanzas y diferencias. Los grupos allá son más heterogéneos, porque obviamente hay personas que vienen de Asia, de Africa, del Caribe o de Europa del Este, y tienen culturas diferentes, entonces es muy enriquecedor. Londres es multicultural. En Argentina lo que yo veo -igual no estoy hace tanto tiempo y estoy dando las clases on line– es que son más predecibles los conocimientos que tienen. Son más homogéneos los grupos aquí, y de todos modos a veces no hay tanto tiempo para compartir las ideas. Lamentablemente el enseñar on line tiene ese problema, que cuando se acaba el zoom o la sesión de skype hay un diálogo, una charla pero no es lo mismo que lo presencial. Yo he visto cosas extraordinarias, uno dice: qué bien dibuja o pinta este alumno o alumna, o cómo resuelve algo desde el punto de vista compositivo, o con el color; pero eso lo podés ver solamente en el taller, es muy difícil hacer un taller on line, pero es a lo que nos ha obligado la pandemia.

Contame un poco sobre tus grabados que están en Inglaterra.

Yo he tenido la suerte, y es una de las cosas que más placer me han dado, de que en el Warburg Institute de la Universidad de Londres me adquirieran una serie de grabados mitológicos que yo había hecho. Y después hay grabados que estuvieron en distintas exposiciones y terminaron en colecciones privadas, o por ejemplo en la Universidad de Essex una compradora mía hizo una donación y están en la colección de la Universidad. Son de diversa temática, es lo que yo llamo la Serie Imaginativa. Ahora la galería mía en Brighton, Kellie Miller, quiere que haga una muestra en noviembre, así que me voy a tener que apurar. Son dibujos que se me ocurren, medio imaginativos, con combinación de animales… También lo que quiero es exponer la serie argentina, acá y allá, y quiero ver si puedo mostrar mis grabados y dibujos sobre Émile Zola. Son distintas imágenes sobre los libros de Zola. Y tengo también la idea de hacer una muestra en el Barolo sobre Dante.

Ahora, estás viviendo justamente en este barrio de Retiro, pero supe que este fue tu barrio de chico también…

-Si, yo vivía en Arroyo al 800 cuando era chico. Después fui al colegio San Agustín, y también fui al Madame Renard que ya no existe más, y estaba al lado de la embajada de Francia. Y papá un año me hizo ir al colegio del Socorro, estuve un año y eso me hizo conocer otra realidad. Siempre anduve por este barrio, mis tíos también vivían por acá.

¿Lo encontrás muy cambiado?

-¿Sabés que no? Creo que ha cambiado muy poco. Bueno, por supuesto que hay que mencionar que por la crisis económica y demás ha aumentado la pobreza y se ven cosas que antes no se veían, como la gente durmiendo en la calle, por ejemplo, cosas que yo nunca había visto. En ese sentido lo que he visto en este viaje me ha sorprendido negativamente y me da mucha tristeza. Yo hacía catorce años que no venía y nunca había visto eso.

Foto de arriba:

Fernando Guibert (Foto La Gaceta del Retiro)