Retiro y el Deporte: algo para su historia

Por Josefina del Solar

La actividad deportiva puede parecer ajena al desenvolvimiento de Retiro, de acuerdo a la realidad de hoy. Sin embargo nos puede sorprender el conocimiento de que algunos deportes que después van a ser muy importantes estuvieron vinculados en su origen a este inagotable barrio de Buenos Aires.

Debemos aclarar en este punto que el deporte como entretenimiento masivo, que atrae la concurrencia y el interés de gran cantidad de personas, llega a ser así recién en el siglo veinte, y no solo en Argentina sino a nivel mundial. Pero la preocupación por la ejercitación del cuerpo como medida saludable surge ya en Europa en la segunda mitad del siglo diecinueve, años en los que se van plasmando también, particularmente en Inglaterra, las reglas de las principales disciplinas deportivas. Por esa época se pone de moda el uso de los velocípedos, vehículos de dos ruedas que podemos identificar como antecesor de nuestras actuales bicicletas. Sucedió que los simples paseos, y hasta las carreras en estos vehículos llegaron a tener gran difusión en playas europeas, especialmente entre las mujeres. Por eso no es extraño que la moda se extendiera hasta estas tierras, adonde llegan los primeros velocípedos en 1869. A partir de allí crece el número de personas que quieren tener estos implementos llegados de Europa, mientras que quienes ya poseen alguno salen a lucirlo por las calles de la Ciudad. Y por supuesto el lugar elegido no es otro que “la plaza del Retiro” como dicen algunos testimonios de época. Los domingos principalmente, la presencia en la Plaza de los que hoy llamaríamos ciclistas, se transforma en un verdadero espectáculo. En principio era ésta una actividad más de lucimiento social que puramente deportiva, en el sentido de competencia; sin embargo seguramente pronto se dio algún tipo de competición, si nos atenemos al comentario de algún periódico que destaca el hecho, señalando que ya por entonces podían hallarse en  Buenos aires “velocistas tan diestros como en París”.  

Más extraño que lo apuntado puede parecer relacionar a Retiro con el fútbol, deporte que hoy se ha transformado en el mayor espectáculo en todo el mundo, principalmente a partir de la televisión por satélite. Sin embargo veremos que localmente y en sus comienzos,  estuvo vinculado a este barrio.

El fútbol tuvo sus orígenes en Inglaterra, en épocas en las que ni siquiera se podía soñar con que alcanzara semejante poder de convocatoria que hoy tiene. En el caso de su llegada a la Argentina, no es fácil precisar el momento exacto en que empezó a practicarse informalmente; aunque según referencias esto se habría dado hacia mediados del siglo diecinueve, a través del puerto de Buenos Aires y traído por marinos ingleses. Más precisamente los testimonios de época señalan que hacia 1860, los marinos que venían en los barcos ingleses –los que más frecuentaban el puerto de Buenos Aires- solían entretener sus ratos de ocio entre uno y otro viaje corriendo detrás de una pelota de cuero. Esto llegó a despertar inicialmente la sorpresa y hasta la ironía de los criollos de entonces, que tildaban a ese juego como “cosa de gringos” propia de “esos ingleses locos”. El caso es que estas primeras prácticas futbolísticas tuvieron lugar en baldíos del bajo del Retiro, muy cercano por entonces al puerto que se utilizaba para que atracaran los barcos de ultramar. Después el juego se fue imponiendo localmente a través de su práctica en colegios ingleses, hasta que en 1867 se crea el Buenos Aires Football Club y se juega el primer partido oficial, no en Retiro sino en Palermo, de modo que lo que sigue entonces forma parte de otra historia.

De todas maneras con lo dicho no termina la relación de esta zona con el fútbol, ya que aquí va a instalarse la primera sede de un conocido club. Esto sucede en 1905, cuando un grupo de muchachos se reúne en una confitería de la Recoleta a festejar el triunfo en el Hipódromo de Palermo del caballo al que habían apostado, y deciden en esa ocasión invertir el dinero ganado en la creación de un club de fútbol. Para nombre del club eligen el del stud del caballo ganador –Platense- y para la instalación de la cancha un predio de Retiro, ubicado en la actual Leandro N. Alem y San Martín. Allí comienzan a jugarse los primeros partidos ese mismo año, y como parece que el lugar era bastante anegadizo, lo que hacía que los días de lluvia los jugadores terminaran el juego completamente embarrados, eso les valió el mote de calamares que llevan hasta la fecha. Años después, en 1917, debido a que el club había crecido lo suficiente y alcanzado la primera división del fútbol local, además de las transformaciones en el entorno, el lugar ya no resultaba adecuado para una actividad de esas características y el Club Platense inaugura una nueva sede, esta vez en otra barrio de la ciudad.

Respecto a un deporte como el automovilismo, en el que la Argentina se destacó particularmente con una figura como Juan Manuel Fangio, cuya performance de cinco campeonatos del mundo tardó bastantes años en ser superada, también tuvo un singular comienzo competitivo en Retiro. En 1947 se realizó la primera carrera de coches llamados “especiales”, es decir construidos especialmente para competencias internacionales, antecedente inmediato  de  la  que conocemos como Fórmula 1, seguramente  la más importante del automovilismo mundial. Dicha carrera, en la que participaron los más renombrados corredores nacionales e internacionales del momento, se realizó en el bajo del Retiro en febrero de ese año. No disponemos del circuito exacto, pero por fotografías y crónicas de aquellos años podemos afirmar que se corrió en calles existentes entre la actual Terminal de Ómnibus y el sector portuario, las que conformaron un circuito de 2.410 metros de extensión. Entre los corredores locales estaban los famosos hermanos Juan y Oscar Gálvez, los que lamentablemente debieron abandonar antes de concluir la competencia. El ganador fue el volante italiano Luigi Villoresi. Esta carrera fue importante por el hecho en sí, pero además porque a partir de ese momento las competencias automovilísticas en el país comenzarían a realizarse todos los años. Y por otra parte surgió la necesidad de dotar a Buenos Aires de un autódromo, lo que se concretó poco tiempo después.

FOTO: Una escena de la carrera de 1947 para coches especiales. Al fondo pueden verse las siluetas del Edificio Kavanagh  y de la Torre de los Ingleses.