Retiro ayer y hoy: Catalinas y otras realidades

Un signo saliente del actual momento es el de las transformaciones que se dan a un ritmo acelerado en toda la Ciudad de Buenos Aires y también lógicamente en este barrio de Retiro que nos ocupa. Varias son las razones, entre ellas la implementación de las tecnologías de la comunicación, con sus diversas consecuencias, factores económicos, y otras. Pero un elemento importante ha sido la pandemia de Covid que se desató en los años 2020/2021 y que ha potenciado esos cambios en las formas de consumo, de trabajo, de transporte y de comercialización, por ejemplo. Tenemos conciencia de la existencia de esos cambios, que están a la vista por estos días, y tratamos de reflejarlos en la medida en que podemos abarcarlos dentro de un contexto. Claro que entendemos que esos cambios actuales y acelerados en Retiro no se dan tanto en lo edilicio en este momento, sino que ésta ha sido más bien una transformación que se ha dado a lo largo de varias décadas y que tiene en este barrio un sector en especial que los evidencia.

Al respecto, Retiro es un barrio que lo hemos visto caracterizado por magníficos edificios, palacios que todavía pueden admirarse por aquí, aunque muchos de ellos han desaparecido, por diversas circunstancias. Pero también, desde hace varias décadas, se ha dado en este barrio otro tipo de edificios, en este caso de altura, en general de superficies vidriadas, que conocemos como torres. Según especialistas en la historia de la arquitectura en Buenos Aires, las torres comenzaron a construirse desde fines de la década del ‘50 del siglo pasado, a partir de un cambio en la norma que reglamentaba este tipo de construcciones. Surgieron así, sobre todo en la década de 1960, varios edificios destacados, entre los que podemos mencionar el de la esquina de Florida y Paraguay, de 30 pisos, terminado en 1964; el que se conoce como Torre Olivetti, que correspondió a esta firma, ubicado en Suipacha, Santa Fe y Sargento Cabral, de 100 metros de altura; o el denominado Edificio Sudamérica, de Cerrito y Posadas, con su fachada ligeramente curva, también de 1964, por mencionar algunos de los más representativos.

Antigua fotografía de los depósitos de Catalinas, probablemente de la década del 10 del siglo pasado.

Pero va a haber un sector del barrio de Retiro en el que se van a concentrar varios de estos edificios-torres, destinados a oficinas de empresas. Este sector es el que se conoce como Catalinas Norte. Comprendido entre las calles Leandro N. Alem, Viamonte, Bouchard y Av. Córdoba, el origen de su nombre podemos encontrarlo en que allí se ubicaron el muelle y los depósitos de Catalinas, un conjunto de edificaciones destinadas a la actividad portuaria. Esto se inició en 1872, cuando el importante empresario de la construcción Francisco Seeber crea una compañía a la que denomina The Catalinas Warehouses and Mole Company Limited, o SA Depósitos y Muelles de las Catalinas. A su vez el nombre de la compañía se debió a que la zona era conocida como Bajada de las Catalinas, por su cercanía con la antigua iglesia y convento de ese nombre, que aún hoy se encuentra en Viamonte y San Martín.

Como la intención era construir un muelle y los consiguientes depósitos para las mercaderías provenientes de la actividad portuaria, el empresario compró los terrenos que estaban sobre el Río en esa zona. El muelle funcionó allí algunos años, hasta que se creó el Puerto Madero a fines del siglo diecinueve. Y los depósitos estuvieron unos cuantos años más, pero al decaer la actividad que les había dado origen, con el tiempo se sacaron, es decir en los años ‘30 ya no estaban. En 1939 se instala allí el Parque Japonés en su segunda etapa, ya que antes se encontraba en otro lugar de la Ciudad. Este famoso parque de diversiones desaparece a su vez a comienzos de los años ’60.

A partir de 1966 se elabora un plan municipal para el aprovechamiento de ese sector de Catalinas para la construcción de torres para oficinas. Se abren dos calles internas, llamadas Carlos Della Paolera e Ingeniero E. Butty; y poco después en 1969, comienza la construcción del Hotel Sheraton -primer edificio de lo que hoy conocemos como Catalinas Norte- que fue inaugurado en 1972. Luego se construyeron allí varias torres que conforman y dan su fisonomía contemporánea a ese sector, incluso alguna de ellas es obra del afamado arquitecto argentino César Pelli, quien falleció en 2019.

Este sector del barrio es el que más genera cada tanto noticias referidas al surgimiento de nuevos centros edilicios, o posibles inversiones inmobiliarias. Pero insistimos en que éste es un momento especial, de cambios e incertidumbres. Veremos qué se puede ir agregando sobre esto.

FOTO de Arriba: El sector de Catalinas hoy.