El maltrato a la vejez, un grave problema social y moral

Entre 2019 y 2030 se prevé que el número de personas de 60 años o más aumentará en un 38%, de mil millones a 1,4 mil millones, superando en número a la juventud a nivel mundial. Este crecimiento será especialmente mayor y más rápido en las regiones en vías de desarrollo, y requiere que se preste una gran atención a los desafíos específicos que afectan a la vejez, incluso en el campo de los derechos humanos. Se estima que entre el 4% y el 6% de las personas mayores de todo el mundo ha sufrido alguna forma de abuso y maltrato.

El maltrato hacia los adultos mayores ha sido definido como “un acto único o repetido que causa daño o sufrimiento a una persona de edad, o la falta de medidas apropiadas para evitarlo, que se produce en una relación basada en la confianza”. Puede adoptar diversas formas, como el maltrato físico, psíquico, emocional o sexual, y el abuso de confianza en cuestiones económicas; o ser el resultado de la negligencia, sea ésta intencional o no.

En la sociedad actual, en la cual se tiende a valorar a las personas por su vinculación con la capacidad de producir o de acumular riqueza material, el paradigma a emular resulta ser el de la juventud, sana, fuerte y productiva. En sentido inverso, se ha cargado de signos negativos a la ancianidad, asociándola a la enfermedad, la incapacidad y la improductividad. Sobre la base de esta valoración estereotipada se han generado toda clase de actitudes y prácticas discriminatorias, que van desde el aislamiento en el seno de la familia, a la falta de respeto en la vía pública, o el maltrato en las instituciones, todas éstas, situaciones que la sociedad naturaliza.

En este sentido, la Asamblea General de las Naciones Unidas, en su resolución 66/127 de 2011, instituyó el 15 de junio como Día Mundial de Toma de Conciencia del Abuso y Maltrato en la Vejez. Esta celebración tiene por objetivo expresar la oposición a los daños y los sufrimientos infligidos a las personas de la tercera edad.

En la conmemoración de dicho día el organismo internacional eligió como tema central para el año 2020 “Protección de las personas mayores durante el COVID-19 y más allá”. En el año 2021 este tema continúa vigente, dada la elevada vulnerabilidad de los ancianos ante la pandemia por el virus COVID-19. Los adultos mayores constituyen el grupo de más alto riesgo de mortalidad por esta enfermedad.

Asimismo, la pandemia impacta en el incremento de los niveles de pobreza y discriminación hacia las personas de la tercera edad, en lo concerniente a la atención y asistencia médica, y al acceso a los servicios de salud esenciales, especialmente en países en desarrollo.

Cabe señalar que un elevado porcentaje de personas mayores de 70 años no percibe jubilaciones ni pensiones así como tampoco otros ingresos económicos que les permita disponer de una mejor calidad de vida. Actualmente observamos cómo cada vez más personas llegan a la etapa de la vejez en condiciones precarias, sobre todo en aquellos países con elevados índices de pobreza. Muchos de estos ancianos y ancianas terminan abandonados o sufriendo maltratos de toda índole en los lugares al que son llevados por sus familiares cuando ya no pueden hacerse cargo de ellos. Los ancianos necesitan de ciertos cuidados especiales, los cuales no pueden ser atendidos por la falta de recursos, disponibilidad de tiempo y apoyo por parte de su entorno familiar. Por este motivo, quedan al cuidado de otras personas que terminan abusando física y psicológicamente de ellos, aprovechándose de su estado de vulnerabilidad.

El maltrato a las personas mayores es un problema social que existe tanto en los países en desarrollo como en los desarrollados y, por lo general, no se notifica suficientemente en todo el mundo. En muchos países pasa casi inadvertido. Hasta hace poco, se ocultaba a la vista del público y se consideraba como un asunto esencialmente privado. Incluso hoy sigue siendo un tema tabú, por lo común subestimado y desatendido a nivel mundial.

Sin embargo, es una cuestión de una importancia social y moral indiscutible que requiere una respuesta global multifacética basada en la protección de los derechos de las personas de edad. Es imperioso que se tomen las medidas necesarias para prevenir y erradicar el maltrato a las personas mayores en todas sus formas, y de promover la adopción de políticas públicas para la promoción de un envejecimiento saludable.

El Día Mundial de Toma de Conciencia del Abuso y Maltrato en la Vejez es una jornada emblemática, que invita a la sociedad a reflexionar sobre el tema así como a respetar y hacer valer los derechos que tienen todas las personas mayores a gozar de una vida de calidad, donde el abuso, el maltrato y el abandono no sean permitidos ni aceptados en ningún país del mundo.

En consonancia con la conmemoración establecida por las Naciones Unidas, debe destacarse la Convención Interamericana sobre la Protección de los Derechos Humanos de las Personas Mayores, aprobada el 15 de junio de 2015 por los Estados Miembros de la Organización de los Estados Americanos (OEA​) en el marco de la Asamblea General de la institución. Fue firmada por los Gobiernos de Argentina, Bolivia, Brasil, Chile, Costa Rica, Ecuador, El Salvador y Uruguay en la sede principal del organismo hemisférico en Washington.

La Convención es el único documento interamericano, y el primero a nivel internacional, que cubre la gama de derechos a ser protegidos para las personas mayores, desde los civiles y políticos, hasta los económicos, sociales y culturales. Su objeto, como primer instrumento jurídicamente vinculante del mundo, es promover, proteger y asegurar el reconocimiento y el pleno goce y ejercicio, en condiciones de igualdad, de todos los derechos humanos y libertades fundamentales de la persona mayor, a fin de contribuir a su plena inclusión.

Laura Brosio

FOTO: Todas las personas mayores tienen derecho a una vida de calidad, en la que el abuso, el maltrato y el abandono no sean permitidos ni aceptados en ningún país del mundo.