Vuelve el color lila al barrio con los jacarandás florecidos

Si hay un color que caracteriza a Buenos Aires en primavera es el lila de los jacarandás. Estamos en noviembre, precisamente el mes en el que florecen estos árboles maravillosos que podemos encontrar en varios barrios de la Ciudad, pero muy especialmente en las avenidas que forman parte de Retiro, como la 9 de Julio y Santa Fe, y no menos en las cercanías de la Plaza San Martín, donde lucen en toda su belleza.

Según datos estadísticos que proporciona el Gobierno de la Ciudad, los árboles de esta especie que hay en veredas de Buenos Aires alcanzan a alrededor de 13.900, y hay otros más de 5.000 en espacios verdes. Por eso decíamos que ver estos árboles florecidos es ya una característica de esta ciudad en primavera. Tanto es así que hace algunos años, en 2015, la Legislatura porteña declaró al jacarandá árbol distintivo de la Ciudad. Y esto, aunque parezca tan sencillo, es algo que sirve para alegrar nuestra vista y nuestro ánimo, a veces tan desgastado por otras realidades mucho menos atractivas.

Y parece que podría haber más dentro de algún tiempo, ya que la Secretaria de Acción Ciudadana de la Ciudad, Julia Domeniconi, afirmó al respecto que el jacarandá es una de las especies prioritarias para el plan Maestro de Arbolado, por lo que el objetivo es duplicar la cantidad de ejemplares en una plazo de 10 años, ya que “además de ofrecer importantes beneficios ambientales para los vecinos, se destaca por las postales bellísimas que genera y que son retratadas por los vecinos y los ocasionales visitantes”, señaló la funcionaria. Por otra parte, también desde la Dirección de Espacios Verdes, la directora Florencia Valia señaló sobre este ánbol, que “tiene características muy favorables para el arbolado público porque sus raíces no son invasivas, su madera es resistente y su follaje genera una amplia sombra”.

Cabe señalar que pese a todo este no es un árbol oriundo de la región pampeana, sino del noreste argentino. Su nombre completo es jacarandá mimosifolia, y se incorporó al paisaje porteño a fines del siglo diecinueve, como parte de la fecunda labor que realizó en la ciudad el paisajista Carlos Thays por esos años, en la búsqueda de embellecerla y dotarla de los avances en la materia de las ciudades europeas. Tanto como para que unos cuantos años después años después, ya fuera como decimos una imagen repetidos en la primavera porteña, de modo que la gran María Elena Wlash pudiera cantarle: El cielo en la vereda/dibujando está/con espuma y papel de seda/del jacarandá.

FOTO: Una postal repetida en Retiro: el lila de las flores de jacarandá.