27 febrero, 2024
Historia

El monumento y el mausoleo de Manuel Belgrano

Por Josefina del Solar

En estos apuntes para La Gaceta del Retiro hemos tratado de recordar algunos aspectos del pensamiento y el accionar de Manuel Belgrano. Pero sabemos que las representaciones escultóricas, los monumentos, son una forma tangible de la memoria. Vamos a recordar entonces en este año belgraniano que estamos transitando, algunos datos los dos más importantes monumentos erigidos en homenaje al prócer en la Ciudad de Buenos Aires. A ambos, ubicados en lugares centrales e históricos, los hemos visto seguramente en muchas oportunidades, ya sea personalmente o a través de imágenes, de modo que, además de su función específica forman parte también del patrimonio urbano de esta Ciudad.

Albert-Ernest Carrier-Belleuse, en un busto realizado por Auguste Rodin.

En primer lugar, es decir primero desde el punto de vista cronológico, fue erigido el monumento que recuerda a Belgrano en la Plaza de Mayo. La idea de homenajear al creador de la Bandera Nacional se plasmó en la creación en 1870 de una comisión que iba a ocuparse de lo referido a la realización de dicho monumento. Estaba conformada por el general Bartolomé Mitre –quien ya había sido presidente de la República y sería el autor de la fundamental Historia de Belgrano- el general Enrique Martínez, y Manuel José Guerrico. La comisión encarga el monumento al escultor francés Albert-Ernest Carrier-Belleuse (1824-1887), quien a su vez confió al también escultor Manuel de Santa Coloma (1829-1886) la realización del caballo. Santa Coloma era argentino a pesar de haber nacido en Francia, ya que era hijo de un diplomático argentino y nació cuando su padre cumplía funciones en aquel país. En cuanto a Carrier-Belleuse, cabe acotar que fue el autor también de la obra escultórica del mausoleo del general San Martín que se halla en la Catedral de Buenos Aires.

El monumento a Belgrano fue financiado a través de una colecta pública, es decir fue verdaderamente un homenaje de los ciudadanos al prócer. Se inauguró el 24 de septiembre de 1873, en conmemoración de un aniversario de la Batalla de Tucumán, y se ubicó en la que era entonces Plaza 25 de Mayo, actual Plaza de Mayo, pero que estaba por entonces dividida en dos partes por la Recova. Recordemos que el otro sector, enfrentado al Cabildo, se denominaba Plaza de la Victoria; y cuando se sacó la Recova la Plaza fue unificada y pasó a tener su denominación actual.

El acto de inauguración del monumento a Belgrano fue muy importante. Estuvo encabezado por el entonces presidente de la República Domingo Faustino Sarmiento, y contó también con la presencia del Gobernador de la provincia de Buenos AiresMariano Acosta; funcionarios, legisladores y diplomáticos, entre otras personalidades de la época. Sarmiento en el discurso inaugural y en el tono que era habitual por esos años trazó un perfil del prócer, concluyendo: ʺEn nombre del pueblo argentino abandono a la contemplación de los presentes la Estatua Ecuestre del General D. Manuel Belgrano, y lego a las generaciones futuras en el duro bronce de que está formada, el recuerdo de su imagen y de sus virtudes. ¡Que la bandera que sostiene su brazo flamee por siempre sobre nuestras murallas y fortalezas, a lo alto de los mástiles de nuestras naves, y a la cabeza de nuestras legiones; que el honor sea su aliento, la gloria su aureola, la justicia su empresa!ʺ. En tanto Mitre, que también habló en la oportunidad, señaló, destacando los méritos del homenajeado: “…más que en el bronce se perpetúa en el espíritu de las generaciones venideras”.

La estatua está realizada en bronce, se ubicó originalmente sobre un pedestal de granito y se rodeó de una reja. Representa a Belgrano con uniforme militar montado sobre su caballo, sosteniendo con su mano derecha la bandera. Años después, como ocurrió también con el monumento a San Martín de la Plaza de su nombre, se consideró que el pedestal debía ser más importante y se cambió por otro más elevado, aprovechando también la oportunidad para cambiar la orientación del monumento que se encontraba mirando al Cabildo, ubicándolo en cambio en forma paralela a la Casa de Gobierno. Se ha criticado algo en especial de este monumento: la figura del caballo, que no responde a la raza que era habitual en la Argentina, y eso se explica porque la figura del animal fue inspirada en alguna figura ecuestre clásica.

Acto de inauguración del mausoleo del General Belgrano en el atrio de Santo Domingo (Foto AGN).

La otra construcción monumental erigida en honor de Manuel Belgrano, y diríamos que es la más importante ya que guarda los restos del prócer, es el Mausoleo que se encuentra en el atrio de la iglesia de Santo Domingo, ubicada en la intersección de las calles Belgrano y Defensa. Esta es una de las más antiguas iglesias porteñas. El lugar fue sede de los dominicos desde el período colonial, y tuvo varias construcciones y reconstrucciones debido a la poca consistencia que tenían entonces las edificaciones en Buenos Aires. La construcción del actual templo se inició en 1751 y fue inaugurado en 1773. La casa de la familia Belgrano, donde nació y murió el prócer estaba cercana a esta iglesia; y siendo Belgrano un hombre muy devoto, fue sepultado con el hábito dominico en esta iglesia precisamente. Belgrano murió en 1820, pero varias décadas después, la revalorización de su figura despertó la idea de construir un gran monumento funerario que albergara sus restos. Así para las fiestas de la independencia, en julio de ese año se realiza un acto en el monumento en Plaza de Mayo al que concurrieron muchos estudiantes. En la oportunidad, uno de ellos, Gabriel Souto, que pronunció un discurso, hizo ver la necesidad de que Belgrano tuviera un mausoleo importante. La idea prosperó, y se formaron posteriormente dos comisiones, una integrada por personalidades de la política, entre ellos Mitre, Roca y Pellegrini: y otra presidida por el propio Souto, que iba a trabajar en forma efectiva para la realización del mausoleo. Como ocurrió con el monumento, se hizo una suscripción pública para obtener los fondos, y hubo asimismo un importante aporte oficial. Se llamó a licitación, a la que se presentaron escultores locales y extranjeros, y finalmente se adjudicó la obra al escultor italiano Ettore Ximenes (1855-1926), que fue quien la llevó a cabo.

El mausoleo de Belgrano fue inaugurado el 20 de junio de 1903, en un aniversario de la muerte del prócer. Tiene unos 9 metros de altura, un basamento de mármol de Carrara, y a los costados dos estatuas, también de bronce, que simbolizan El Pensamiento y La Acción. Cuatro ángeles sostienen el sarcófago, los que sumados a otros elementos decorativos conforman un conjunto de gran relieve.

FOTO de arriba:

  • Monumento a Belgrano en Plaza de Mayo