Fundación Claudina Thévenet: una obra inmensa desde hace más de 20 años

-Por Laura Brosio

En el barrio de Retiro se encuentra la sede de una organización que realiza una obra inmensa y loable: la Fundación Claudina Thévenet. La institución, creada en 1995, se dedica a la educación, rehabilitación, desarrollo e integración a la sociedad de las personas con discapacidad intelectual. Depende de la Congregación de Jesús María y toma su nombre de la fundadora de tal congregación. Cuenta con trece centros socio-educativos en Argentina y Uruguay. Los dos más importantes son los que se hallan en la Ciudad de Buenos Aires –Centro Claudina Thévenet, conocido como Centro Claudina, a secas- y en San Miguel, en el Gran Buenos Aires. Sólo al Centro Claudina asisten diariamente 400 niños y jóvenes. La fundación posee el Auspicio Permanente de UNICEF Argentina. Asimismo, el Centro fue declarado de Interés Educativo, Social y Sanitario por la Legislatura Porteña en 2015.

María José Miscione

Dialogamos con la licenciada María José Miscione, directora del Centro Claudina Thévenet desde hace diez años. Miscione es licenciada en Psicopedagogía y Profesora de Educación Especial con especialización en discapacidad intelectual. La profesional se explayó acerca de la historia, la misión, la gestión y los objetivos de la Fundación.

   ¿Cómo se creó la Fundación?

   – El Centro Claudina es obra apostólica de la Congregación de Jesús María. Hace casi 25 años una familia del Colegio Jesús María se acercó a las religiosas de la congregación con la inquietud de incorporar al colegio a una de sus hijas que había nacido con Síndrome de Down. Las religiosas asumieron el desafío en ese momento desde una propuesta netamente educativa. Desde allí empezó la trayectoria escolar de esta niña. No pasó mucho tiempo para darse cuenta de que la propuesta tenía que ir más allá de lo educativo y que había que generar una propuesta más general, más integral y terapéutica. Se fueron incorporando al mismo tiempo otras niñas al colegio con la misma condición y, por lo tanto, la pregunta sobre cómo hacer para acompañar a estas niñas, además de la propuesta educativa y de la propuesta por dentro de la escuela, dio origen a la generación de la Fundación, que es el centro interdisciplinario que 23 años después sigue dando respuestas y haciendo nuevas preguntas en relación al desarrollo de los niños y de los jóvenes. En ese momento las primeras respuestas y los primeros armados terapéuticos eran para niños con Síndrome de Down. Hoy recibimos a todos los niños y jóvenes que requieran de una propuesta terapéutica interdisciplinaria. Nuestros integrantes son niños y jóvenes con discapacidad intelectual, más allá de la condición, del síndrome, de la patología de origen.

   ¿Cuál es la misión de la Fundación?

    – Acompañar el desarrollo de los niños y los jóvenes asegurando la inclusión saludable. Esta es la misión del Centro Claudina, garantizando el derecho a la educación, a la salud, al trabajo, en el caso de los más grandes. Al centro concurren desde bebés hasta jóvenes en situación de aprestamiento laboral. Los acompañamos en su ciclo evolutivo. La idea es que la inclusión del joven en su contexto sea una inclusión saludable, una inclusión conservando la equidad. Para un joven que vemos que lo mejor es que se lo incluya en el mundo formal del trabajo, vamos a acompañarlo en eso. Para aquel joven que consideramos que debe seguir formándose y participando de experiencias monitoreadas y formativas vamos a acompañarlo en ese sentido. Vamos viendo para cada uno de los jóvenes cuál es la propuesta más interesante y más saludable en cada momento de su vida. Los jóvenes no tienen techo, tienen todo por delante. Nuestro desafío como institución es mirar profundamente a cada uno, poder pensar y poder preguntarnos qué es lo que necesita este niño, cómo podemos hacer para acompañarlo en el logro de eso que necesita sin borrar diferencias, sin masivizar a la población, sin un único destino para todos. El nuestro es un trato absolutamente personalizado. Es uno de los valores más importantes, no sólo del Centro Claudina sino de la congregación.

   ¿Cuáles son los valores que propicia la fundación?

   – La mirada dignificante, la mirada para cada uno, poder encontrar para cada persona y cada familia una propuesta diferente y acorde a sus necesidades y posibilidades. Tener una mirada solidaria, no cerrada a lo particular, a lo peculiar sino una mirada abierta y sensible a las necesidades de nuestro tiempo.

   ¿Cuántos niños y jóvenes asisten al Centro Claudina en la actualidad?

   – En este momento estamos recibiendo a 400 familias, atendidas por 200 profesionales: médicos pediatras, médicos psiquiatras, psiquiatras infanto-juveniles, psicólogos, psicopedagogos, terapistas ocupacionales, fonoaudiólogos, kinesiólogos. Son todas las áreas sensibles a la problemática del desarrollo, desde las cuales podemos brindar una propuesta integral e interdisciplinaria.

   ¿A qué extracción social pertenecen los niños y jóvenes que asisten al centro?

   – Pertenecen a todas las clases sociales. Nosotros trabajamos garantizando y restituyendo derechos. Por lo tanto, lo primero que acercamos a las familias es la posibilidad de que todas las familias estén incorporadas al sistema de salud con una cobertura de obra social o de prepaga correspondiente. Para aquellas familias que no tienen trabajo el primer asesoramiento que hacemos es cómo hacer para tener una obra social del Estado o acompañarlos en el monotributo social. Nuestra intención es generar un plan de tratamiento para ese niño. Pero antes de eso los derechos de ese niño deben estar garantizados. Por lo tanto, que esté incorporado al espacio escolar que corresponda, que tenga su certificado de discapacidad si es que corresponde, que esté incorporado a una obra social para asegurar que más allá del Centro Claudina pueda tener acceso a toda la cobertura de salud que necesite, es decir, hacer realmente un trabajo de inclusión en todos los sentidos.

¿Cómo está organizada la atención de los niños y jóvenes?

   – En el Centro Claudina tenemos cuatro dispositivos de atención. El primero es el de consultorios externos, al que asisten niños y jóvenes en contraturno de la escuela y donde reciben un abordaje terapéutico interdisciplinario. En consultorios externos están el equipo de estimulación temprana, el equipo de atención a la niñez y el equipo de atención a la adolescencia. Se les brinda abordajes terapéuticos acorde a sus necesidades y en complementación con las actividades escolares. El segundo dispositivo es el de integración escolar que coordina a los maestros integradores que asisten a los niños en las escuelas tanto en Capital como en Provincia de Buenos Aires. El tercer dispositivo es el CET (Centro Educativo Terapéutico) al cual concurren niños y jóvenes de jornada simple o jornada completa. Asisten a actividades educativas y formativas con una perspectiva terapéutica. Para aprender, estos niños necesitan una mirada terapéutica que los pueda acompañar en ese proceso de formación. Esos grupos están coordinados por docentes, por terapeutas. Además de este dispositivo grupal, cada niño tiene su plan terapéutico con nosotros. En cada jornada van haciendo sus terapias de acuerdo al plan terapéutico que está diseñado para ellos. Es un dispositivo grupal, de encuentro con los otros, de habilidades sociales pero al mismo tiempo se desarrollan los tratamientos individuales que cada niño necesita. El cuarto dispositivo es el de aprestamiento laboral, al cual asisten jóvenes que empiezan a hacerse preguntas en relación al mundo del trabajo. Aquellas familias que tienen esta inquietud, este interés y que vemos que pueden beneficiarlos y beneficiarse ellos de un recorrido formativo en relación al mundo del trabajo, allí está este servicio. Es un abordaje completo que responde a esta mirada integral del desarrollo.

   ¿Cómo reaccionan los niños y jóvenes frente a la ayuda que reciben?

   – Los niños y jóvenes son un encanto, siempre contamos con su disposición a trabajar juntos, a ver cuáles son los caminos posibles, las propuestas posibles. Nosotros hacemos una parte, después la otra parte la hacemos de mano de las familias. Todos -nosotros, las familias, los niños, los jóvenes- formamos un sistema de trabajo, un equipo de trabajo en el cual vamos armando propuestas.

   ¿Cómo se solventa la gestión de la Fundación?

   – Nuestra principal fuente de ingresos es el pago de los servicios que prestamos a través de las obras sociales a las cuales están afiliados los niños y jóvenes. Esta fuente de ingresos se complementa con la presentación de proyectos a organismos oficiales –como el Ministerio de Desarrollo Social y la Agencia Nacional de Discapacidad-, empresas u otras fundaciones que hacen donaciones, acompañamientos o intercesión de algunas actividades. Esos fondos minoritarios son específicamente destinados a reacondicionar los espacios, a refacciones, a remodelaciones, a movimientos de ambas casas porque, además del edificio de la calle Uruguay, tenemos nuestra sede en San Miguel.

   ¿Cómo está conformado el equipo directivo?

   – El equipo directivo es interdisciplinario, replica la forma de trabajo de todos los equipos del centro. Es un equipo numeroso, con el cual venimos caminando juntos casi diez años. Fuimos trabajando mucho en la construcción de criterios compartidos, vamos por nuestra segunda planificación estratégica quinquenal. Hay que celebrar una gran cantidad de acuerdos para llevar adelante una planificación de esa envergadura. Estamos muy adheridos al proyecto, como equipo trabajamos de manera muy cómoda y muy grata, celebrando las diferencias que tenemos y concretando acuerdos que nos permitan llevar adelante la organización. Es un placer contar con un equipo directivo como el que cuento.

   ¿En qué proyectos está trabajando la fundación actualmente?

   – El primero de estos proyectos es la incidencia, es decir, la posibilidad del Centro Claudina de abogar por causas públicas en relación a los niños y jóvenes con discapacidad, tener más injerencia en la discusión, en los debates de las políticas públicas que influyen en la calidad de vida de nuestros niños y nuestros jóvenes. Es un objetivo muy importante, lo estamos desarrollando junto a FLACSO (Facultad Latinoamericana de Ciencias Sociales), que nos viene acompañando mucho desde lo académico, la capacitación y la supervisión de este tipo de movimientos. Otro objetivo relevante es el de la investigación, todo lo que es el área educativa del Centro Claudina. Tenemos actividades de capacitación, de formación, convenios con universidades, estudiantes que hacen sus prácticas universitarias con nosotros, tenemos un programa de becarios. En ese contexto estamos desarrollando una investigación acerca de los procesos metabólicos en pacientes con trastornos del espectro autista junto a la Universidad de Morón. Es una investigación a desarrollar en los próximos cinco años. El tercer tema en el cual estamos trabajando es la comunicación institucional. En lo que tiene que ver con el desarrollo del plan comunicacional, nos acompaña la Fundación Aportes. El plan comunicacional lo vamos a terminar de desarrollar de acá a cinco años.

   ¿Qué balance puede realizar acerca de estos 23 años de gestión de la fundación?

   – Es un balance muy positivo, es un honor formar parte del proyecto de Claudina Thévenet, es un proyecto por el que pasan cientos de niños y familias. Intentamos dejar una huella en esos recorridos de vida con humildad, con mucho deseo de generar un cambio social y en la calidad de vida de quienes asisten al centro. Somos una organización que aprende, en estos 23 años uno va aprendiendo acá. Eso lo cuentan las religiosas desde el minuto cero, se hacían preguntas, no sabían cómo ser, era una congregación con una obra netamente educativa. En ese germen, en ese primer momento, diría que somos una organización que aprende a ser junto con los niños y los jóvenes.

Fundación Claudina Thévenet

Uruguay 1237  (CABA)

(011) 5239-3066    Int. 108/127

Lunes a viernes de 15:30 a 20:00 hs.

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