27 febrero, 2024
Entrevistas

El centenario del nacimiento del eminente médico René Favaloro

El 12 de julio se cumplieron cien años del nacimiento de una personalidad relevante de la Argentina. Ese día de 1923 nació el Dr. René Gerónimo Favaloro, médico, cardiocirujano, docente. Favaloro obtuvo reconocimiento a nivel mundial por haber creado la técnica del bypass coronario, lo que permitió salvar miles de vidas. Dotado de una gran conciencia social, trabajó arduamente por el acceso a la atención sanitaria de las poblaciones que la necesitaban.

El cardiocirujano nació en una casa humilde del barrio El Mondongo de la ciudad de La Plata, a una cuadra del Hospital Policlínico, que sería clave en su futura formación. Con tan solo cuatro años Favaloro ya decía que quería ser “doctor”. Tal vez, porque tenía un tío médico, que le mostró cómo era el trabajo en el consultorio y en las visitas a domicilio.

La mamá de René Favaloro era Ida Raffaelli, una modista muy habilidosa, y el papá, Juan Bautista Favaloro, un ebanista; ambos le transmitieron el valor del trabajo y el esfuerzo. Cursó la primaria en una modesta escuela del barrio, y la tarde y los veranos los pasaba en el taller de carpintería del papá, quien le enseñó los secretos del oficio. De su abuela materna, aprendió el amor por la tierra y las plantas, y fue a ella a quien le dedicó su tesis de doctorado: “A mi abuela Cesárea, que me enseñó a ver belleza hasta en una pobre rama seca”.

En 1936, después de un riguroso examen, Favaloro entró al Colegio Nacional de La Plata. Allí, docentes como Ezequiel Martínez Estrada y Pedro Henríquez Ureña le infundieron principios sólidos de profunda base humanística. Más allá de los conocimientos que adquirió, incorporó y afianzó ideales como libertad, justicia, ética, respeto, búsqueda de la verdad y participación social.

Al finalizar la escuela secundaria ingresó en la Facultad de Ciencias Médicas de la Universidad Nacional de La Plata. En el tercer año comenzó las concurrencias al Hospital Policlínico y con ellas se acrecentó su vocación al tomar contacto por primera vez con los pacientes. Nunca se limitaba a cumplir con lo requerido por el programa, ya que, por las tardes, volvía para ver la evolución de los pacientes y conversar con ellos.

Mientras seguía cursando las materias correspondientes a su año se entremezclaba con los estudiantes de sexto año y también iba a ver las operaciones de los profesores José María Mainetti, de quien captó su espíritu renovador, y Federico Christmann, de quien aprendió la simplificación y estandarización que aplicaría después a la cirugía cardiovascular, quizás la mayor contribución de Favaloro a las operaciones sobre el corazón y los grandes vasos.

El hecho fundamental de su preparación profesional fue el practicantado (actual residencia) en el Hospital Policlínico, centro médico de una amplia zona de influencia. Allí se recibían los casos complicados de casi toda la provincia de Buenos Aires. En los dos años en que prácticamente vivió en el Hospital, Favaloro obtuvo un panorama general de todas las patologías y los tratamientos pero, sobre todo, aprendió la consideración hacia los enfermos, la mayoría de condición humilde.

Una vez que se recibió, le llegó una carta de un tío de Jacinto Aráuz, un pueblo de 3.500 habitantes en la zona desértica de la provincia de La Pampa. Decía que el único médico que había en el lugar estaba enfermo y le pedía que lo reemplazara por dos o tres meses. La decisión no fue fácil. Favaloro llegó a Jacinto Aráuz en 1950 y rápidamente se compenetró en las vicisitudes de la población, que en su mayoría se dedicaba a las tareas rurales. Al poco tiempo se sumó a la clínica su hermano, Juan José, también médico. Durante los años que estuvieron en la citada localidad crearon un centro asistencial y elevaron el nivel social y educacional de la región. Se logró reducir muy significativamente la mortalidad infantil, las infecciones en los partos y la desnutrición. Sobre estos resultados, Favaloro dijo que el acto médico debía “estar rodeado de dignidad, igualdad, piedad cristiana, sacrificio, abnegación y renunciamiento”.

Favaloro se iba interesando cada vez más en la cirugía torácica. Después de 12 años como médico rural, decidió ir a especializarse a Estados Unidos. El lugar elegido fue la Cleveland Clinic, por consejo de su antiguo profesor Mainetti. Pensaba que su viaje sería corto pero se terminó quedando 10 años. Primero fue residente y más tarde se integró al equipo de cirugía.

En 1967, Favaloro comenzó a pensar en la posibilidad de usar la vena safena en la cirugía coronaria y ese mismo año llevó su idea a la práctica. La estandarización de esta técnica, llamada bypass o cirugía de revascularización miocárdica, cambió la historia de la enfermedad coronaria. Fue el trabajo clave de la carrera de Favaloro, por el cual cobró prestigio y reconocimiento internacional. Este procedimiento está explicado en detalle en su libro Surgical Treatment on Coronary Arteriosclerosis, publicado en 1970, que en castellano se llamó Tratamiento Quirúrgico de la Arteriosclerosis Coronaria. Su aporte no fue casual sino el resultado de conocimientos profundos de su especialidad, de horas y horas de investigación y de intensa labor. El médico decía que su contribución no era personal sino el resultado de un equipo de trabajo que tenía como primer objetivo el bienestar del paciente.

El enorme amor por su patria hizo que Favaloro decidiera regresar a la Argentina en 1971, con el sueño de desarrollar un centro de excelencia similar al de la Cleveland Clinic, que combinara la atención médica, la investigación y la formación. Con ese objetivo creó la Fundación Favaloro en 1975 junto con algunos colaboradores.

En agosto de 1998 se fundó la Universidad Favaloro. En la actualidad la Universidad consta de una Facultad de Ciencias Médicas, donde se cursan dos carreras de grado –Medicina, y Kinesiología y Fisiatría- y una Facultad de Ingeniería, Ciencias Exactas y Naturales. En tanto, la investigación abarca más de treinta campos en los que trabajan profesionales de distintas disciplinas -medicina, biología, veterinaria, matemática, ingeniería, etc.- en colaboración con los centros científicos más importantes de Europa y Estados Unidos.

En 1992 se inauguró el Instituto de Cardiología y Cirugía Cardiovascular de la Fundación Favaloro, entidad sin fines de lucro. Con el lema “tecnología de avanzada al servicio del humanismo médico” se brindan prestaciones altamente especializadas en cardiología, cirugía cardiovascular y trasplante cardiopulmonar, hepático, renal y de médula ósea, además de otras áreas. En sus últimos años Favaloro concentró su tarea allí, rodeado de un grupo selecto de profesionales.

Pero el médico no se conformó con ayudar a resolver los problemas de esa necesidad básica que es la salud en cada persona en particular, sino que también quiso contribuir a curar los males que aquejan a nuestra sociedad en conjunto. Jamás perdió oportunidad de denunciar flagelos tales como la desocupación, la desigualdad, la pobreza, el armamentismo, la contaminación, la droga, la violencia, convencido de que sólo cuando se conoce y se toma conciencia de un problema es posible subsanarlo o, aún mejor, prevenirlo. A lo largo de su trayectoria el cardiocirujano recibió innumerables distinciones internacionales.

Desde siempre sostuvo que todo universitario debe comprometerse con la sociedad de su época y recalcaba: “quisiera ser recordado como docente más que como cirujano”. Por esa razón, dedicó gran parte de su tiempo a la enseñanza, tanto a nivel profesional como popular.

Favaloro publicó Recuerdos de un médico rural (1980); De La Pampa a los Estados Unidos (1993) y Don Pedro y la Educación (1994), y más de trescientos trabajos de su especialidad. Su pasión por la historia lo llevó a escribir dos libros de investigación y divulgación sobre el general San Martín: ¿Conoce usted a San Martín? (1987) y La Memoria de Guayaquil (1991).

El ilustre cardiocirujano falleció el 29 de julio de 2000, a los 77 años, al tomar la trágica decisión de quitarse la vida de un disparo al corazón.

Laura Brosio

 

FOTO: Dr. René Favaloro.