28 septiembre, 2023
Actualidad

El aire puro: su importancia para la salud

El Día Mundial del Aire Puro fue instituido por la Organización Mundial de la Salud (OMS) en el año 1977. Se celebra el tercer jueves de noviembre, por lo cual en 2021 corresponderá al día 18 del mes.

El día se estableció con el objetivo de reflexionar y tomar conciencia respecto a los riesgos del aire contaminado, producto del deterioro del ambiente por los gases de efecto invernadero que provienen de la actividad humana. Asimismo, tiene como fin priorizar la necesidad de un aire saludable y lograr vincular la contaminación atmosférica con otras temáticas tales como el cambio climático y la salud de los habitantes del planeta.

Esta celebración oficia de recordatorio contra la degradación ambiental, muy común en las grandes ciudades industrializadas, y de graves repercusiones para la vida del hombre y el buen estado de los ecosistemas. Su origen se remonta a una gran movilización en pos del cuidado del medio ambiente que había comenzado en 1973 con reclamos motivados por una serie de notas de un periodista norteamericano.

Según la OMS, el 92% de la población mundial está expuesta a un aire con niveles peligrosos de contaminación. El organismo asegura que esta situación causa 7 millones de muertes prematuras cada año. Por lo tanto, el aire viciado no sólo constituye un riesgo ambiental sino que afecta en gran medida a la salud de todo ser humano.

La actividad del hombre provoca alteraciones en la atmósfera debido a la emisión de diversos gases de efecto invernadero, tales como monóxido de carbono, dióxido de carbono, clorofluorocarbonos, plomo, compuestos orgánicos volátiles, dióxido de azufre, quema de combustibles y aerosoles, entre otros. Como ya expresamos, estos gases causan efectos graves sobre el clima y los ecosistemas, y además dañan seriamente la salud humana, ya que pueden penetrar profundamente en los pulmones e introducirse en el torrente sanguíneo, afectando a otros órganos y funciones del organismo. De esta manera, las muertes en el mundo por enfermedades respiratorias y cardiovasculares se han incrementado un 10 % en los últimos años.

Desde que las ciudades comenzaron a crecer, el hombre avanza sobre la naturaleza y el medio ambiente se deteriora. Existen diferentes factores que dañan el aire: el humo de los cigarrillos; el smog despedido por los vehículos; los gases emitidos en la descomposición de los desechos que se encuentran en basurales a cielo abierto, así como también la quema de plásticos; la industria en general; el uso de productos con alto contenido químico y los incendios forestales.

La acumulación de los gases mencionados en la atmósfera afecta también el proceso evolutivo de las plantas, impidiendo en muchos casos la fotosíntesis, y acarrea problemas ambientales como el smog, la lluvia ácida, la disminución de la capa de ozono, el recalentamiento global y el efecto invernadero.

El humo del tabaco es uno de los grandes contaminantes del aire que, además, afecta gravemente nuestra salud: contiene 4.000 sustancias químicas, incluyendo al menos 70 cancerígenas, que permanecen en el ambiente durante 20 días aproximadamente. Asimismo, las colillas están hechas de acetato y no son biodegradables, por lo que duran décadas en el ambiente y son la mayor causa de basura en el mundo. Quienes comparten espacios donde se fuma respiran nicotina, alquitrán, acetona, butano, naftalina, D.D.T. (un plaguicida), arsénico, cianuro, plomo, monóxido de carbono, azufre y muchos tóxicos más. También los sistemas electrónicos que dispensan nicotina, como el cigarrillo electrónico, liberan un aerosol que contiene numerosas micropartículas de alta peligrosidad tanto para el fumador que las inhala como para las personas del entorno expuestas al mismo.

La exposición al humo del tabaco se asocia a enfermedades cardiovasculares, cáncer, asma, enfermedad pulmonar obstructiva crónica (EPOC), neumonías y otitis. La ventilación de los ambientes no es totalmente efectiva para reducir la exposición dado que los tóxicos pueden permanecer adheridos a paredes, telas y muebles.

En el caso de la Argentina, cada año fallecen 40.000 personas por efecto del tabaquismo. De esa cantidad 6.000 son fumadores pasivos, es decir, aquellos que están expuestos involuntariamente al humo del cigarrillo. La OMS estima que el humo ajeno mata cada año a más de 600.000 personas. En muchos países, el tabaquismo pasivo es responsable de más del 10% de todas las muertes relacionadas con el cigarrillo.

La Ley Nacional N° 26.687 de Control de Tabaco –sancionada en 2011- prevé ambientes libres de humo; prohíbe el consumo de tabaco en todos los espacios públicos cerrados como bares, clubes, restaurantes, boliches, medios de transporte público de pasajeros, colegios y hospitales, entre otros. También prohíbe la promoción, publicidad y patrocinio de los productos de tabaco, incorpora advertencias sanitarias en las cajas de cigarrillos y prohíbe la venta a menores de 18 años, entre otras medidas.

El Día Mundial del Aire Puro constituye una jornada apropiada para apostar por hábitos que ayuden a conseguir un aire más saludable. ¿Qué puede hacer cada uno de nosotros para lograrlo? Se plantean diversas soluciones como disminuir el uso del vehículo y de la electricidad, no fumar, evitar la utilización de pinturas, solventes y aerosoles, y reducir, reutilizar y reciclar los residuos que se generan en el hogar.

Justamente en ese día se solicita a los gobiernos que realicen un monitoreo de la contaminación ambiental en sus ciudades y tomen medidas urgentes para detenerla. Tenemos que tomar conciencia y hacer que los gobernantes reparen en la importancia de llevar a cabo acciones tendientes a preservar el aire que respiramos.

En este sentido, el Gobierno de la Ciudad de Buenos Aires (GCBA) puso en marcha el programa «Ministerio Sustentable», que es parte de una iniciativa denominada «Programa Breathe-Respirar» (PBR), lanzada en 2016. El objetivo es mejorar la calidad del aire en las escuelas. El proyecto se realiza en conjunto entre la Universidad de Sheffield (Inglaterra) y la Universidad de Buenos Aires, Facultad de Arquitectura, Diseño y Urbanismo (FADU), y el programa Escuelas Verdes perteneciente a la Subsecretaría de Tecnología Educativa y Sustentabilidad del Ministerio de Educación del GCBA.

Este programa persigue el fin de implementar cercos o barreras verdes para mejorar la calidad del aire y mitigar la contaminación atmosférica en zonas urbanas. Como parte del proceso, se realizan mediciones de la calidad del aire, tres meses antes y tres meses después de la colocación de los cercos para analizar el impacto y eficacia de la propuesta. Al mismo tiempo, se desarrollan talleres participativos con alumnos y docentes.

La instalación de cercos verdes genera beneficios tanto ambientales como sociales: mejora la calidad del aire y también la salud de los alumnos. Diversos estudios han revelado que la falta de contacto con el mundo natural, conocido como “síndrome de déficit de naturaleza”, propicia problemas en la salud física, mental, en la creatividad y la capacidad empática.

El proyecto PBR coordina actividades e iniciativas que tienen como finalidad concientizar sobre la problemática ambiental y brindar posibles soluciones, tanto para empleados del ministerio como en varias propuestas organizadas en conjunto con la comunidad educativa.

Laura Brosio

FOTO: El Día mundial del Aire Puro oficia de recordatorio contra la degradación ambiental.