Del Retiro de ayer: el Jardín Florida

Por Josefina del Solar

Diversas modas y costumbres europeas, particularmente francesas, van a hallar eco en esta orilla del Atlántico, sobre todo a partir de la segunda mitad del siglo diecinueve, cuando los viajes a París de los sectores más acomodados de la sociedad argentina se hicieron más frecuentes. Y una moda de París precisamente, las de los café-concert –lugares de reunión y espectáculos- va a hallar en la porteña calle Florida un espacio que surge en determinado momento al estilo de aquellos establecimientos de la capital francesa.

El Jardín Florida –que de él se trata- era un amplio espacio ubicado en Florida y Paraguay, que llegó a ser a fines de la década del’70 del siglo diecinueve el más importante de estos lugares en Buenos Aires. Allí el que el público podía saborear una taza de café o un refresco mientras disfrutaba de algunos de los mejores conciertos que podía brindar por entonces la ciudad. Esta característica sin embargo no había sido siempre así, ya que algunos años antes -cuando las cercanías del Retiro eran conocidas con la denominación de “Barrio recio” por el elemento humano que allí pululaba, de soldados y carreros- el lugar había sido frecuentado por un público de extracción más popular, que concurría a ver funciones de títeres o de circo. Aparentemente ya desde finales de la época de Rosas habían comenzado a hacerse allí diversos espectáculos. Llamado por esos años “el Anfiteatro”, hubo intentos de convertirlo en un centro para la lírica pero estos no prosperaron. Años después se le cambió el nombre por el de “Jardín Concierto”, donde se hacían los domingos por la tarde representaciones de ópera con títeres. Posteriormente las transformaciones ocurridas en la zona fueron llevando también a un cambio en las características y el uso del amplio predio, en el que llegó a realizarse incluso la primera exposición de la Sociedad Rural Argentina.

El Jardín Florida se inauguró el 15 de febrero de 1879 en este terreno que tenía 80 metros de frente por Florida, y 30 metros de fondo sobre Paraguay, es decir una superficie de 2.400 metros cuadrados. La entrada principal estaba en Florida 838. Su propietaria era la firma Ziegler-Bullrich, aunque algunos años después aparece como único propietario Adolfo J. Bullrich, quien introduce una serie de reformas en las instalaciones. El lugar estaba dotado de un gran pabellón central con una fuente, asientos para los asistentes y un sector para las orquestas. Había también un amplio restaurant, todo rodeado de jardines bien dispuestos. Allí desfilaron numerosas orquestas que dieron a conocer obras de importantes compositores europeos, alternando también con temas de moda y fragmentos de ópera. Incluso llegaron a hacerse los primeros conciertos sinfónicos brindados con regularidad en nuestro medio. El Jardín Florida parece alcanzar su apogeo en la década del ’80, como lo indican las frecuentes referencias a conciertos allí realizados, que aparecían en publicaciones como La Nación, El Comercio del Plata o La Gaceta Musical.

Claro que la amplitud y comodidad de sus instalaciones lo hicieron apto para otros encuentros, ya de tipo político. El más recordado es sin duda el mitín del 1° de septiembre de 1889 convocado por los opositores al gobierno del presidente Juárez Celman y en el que nació la “Unión Cívica de la Juventud”, antecedente inmediato de la Unión Cívica Radical, el primer partido político moderno de la Argentina.

Volviendo al Jardín Florida como lugar de espectáculos, debemos señalar que hacia fines del siglo parece cambiar nuevamente de estilo, y suponemos que debe haber cambiado también su público, ya que vuelven a realizarse espectáculos circenses, en este caso de compañías famosas como la de los Hermanos Podestá, considerados los creadores del circo criollo. Uno de ellos, José Podestá, compuso el célebre payaso “Pepino el 88”, cuyas actuaciones en dicho lugar atrajeron a numerosos espectadores que se divertían con sus ocurrencias y sus frecuentes alusiones políticas. En 1892 los Podestá realizaron también allí un homenaje al conocido payador Gabino Ezeiza, que contó con la presencia de Carlos Pellegrini, por entonces Presidente de la Nación.

En los años sucesivos el Jardín Florida va a cambiar de nombre en varias oportunidades, hasta que el progreso imparable de la ciudad, y sobre todo la inminencia de los festejos del Centenario de la Revolución de Mayo condujeron en 1910 a su demolición.

 

FOTO: Antigua fotografía que muestra una reunión en la entrada del Jardín Florida.