Buenos Aires vista por pintores y grabadores del siglo XIX. Nota 3: Bacle

Por Josefina del Solar

En esta sección estamos recordando a algunos de los pintores y grabadores o litógrafos que dejaron testimonios gráficos de la Ciudad de Buenos Aires con anterioridad a la fotografía.

César H. Bacle

En esta oportunidad recordamos a César H. Bacle, dibujante, litógrafo, cartógrafo y naturalista, que nació en 1794 en Ginebra. Esta es una ciudad de Suiza en la actualidad, pero por entonces pertenecía a Francia.

Bacle: El aguatero.

Viajero, como otros de los que estamos mencionando en esta serie, fue primero a Africa y llegó luego a nuestro país en 1825, es decir pocos años antes de la llegada de Rosas al poder.  En 1828 abrió un establecimiento litográfico en Buenos Aires, en la calle Victoria (actual Hipólito Yrigoyen) 148. Para esto compró las herramientas a Jean Bautiste Douville, que había sido el primero en encarar aquí esa actividad. Cuando el Gobernador Viamonte designa al establecimiento como Imprenta del Estado, ésta crece en importancia y en cantidad de empleados. Se hacían allí planos, tarjetas, facsímiles, etc. La esposa de Bacle, Pauline, colaboró mucho con él en esta actividad.

En ese período Bacle va a publicar una obra que es la que más nos interesa para el tema que estamos encarando. Se trata de Trages y costumbres de la Provincia de Buenos Aires, que consistía en 2 álbumes de 46 láminas. Allí, como dice el título, plasmó imágenes de la ciudad y particularmente de personajes de Buenos Aires. Resultan conocidas las que realizó sobre las peinetas que estaban de moda entre las damas de la época, exagerando sus dimensiones de manera casi caricaturesca.

Más tarde, cuando Rosas ya siendo gobernador decide que los editores extranjeros debían tomar la nacionalidad de la Confederación Argentina, Bacle deja Buenos Aires y se va a Brasil. Sin embargo vuelve tiempo después y reinicia la edición de su obra Trages y costumbres, y va a sacar algunas otras publicaciones, como El Museo Americano, con litografías, que resultó así el primer libro ilustrado impreso en un establecimiento litográfico local.

Rosas va a desconfiar de la actividad del artista editor por creerlo un espía, y por sus contactos con exiliados que estaban en Chile. Por esto Bacle es encarcelado, y aunque tiempo después se lo deja en libertad, su salud se deteriora. Fallece al poco tiempo, en 1838.

Ilustración de arriba:

Bacle: Exterior de una pulpería.