Palacio Noel: su centenario

Por Josefina del Solar

Si bien el del clasicismo francés fue el estilo predominante en la arquitectura de los palacios y grandes residencias que se levantaron en el Retiro hacia fines del s.XIX  y comienzos del  XX,  la década del ‘20 de este último siglo aportó algunos intentos de cambio en ese sentido. La búsqueda de una identidad nacional que ya se había evidenciado en la música y en las expresiones literarias va a alcanzar también a la arquitectura. Varias circunstancias confluyeron para el surgimiento de una nueva tendencia que trató de rescatar el estilo de la edificación de rasgos hispano-criollos, propia de la época colonial y del primer medio siglo de vida independiente.

Digamos que poco había quedado en Buenos Aires de las construcciones del período hispano. En primer lugar porque no fueron realizadas en materiales duraderos, que aquí no abundaban. Por la misma razón, el estilo de construcciones había sido modesto en su origen, a diferencia de otras ciudades de Hispanoamérica. Y por último, luego del proceso de  independencia hubo un rechazo a lo relativo al período anterior, de modo que encarar un rescate de aquella arquitectura implicaba algo nada fácil.

Una figura esencial en esta corriente de revisionismo arquitectónico conocida como Neocolonial fue el arquitecto Martín S. Noel (1888-1963). Nacido en Buenos Aires, a los once años viajó con su familia a España. El contacto con la rica arquitectura española más cierta idealización de la patria lejana permitieron que siendo ya un joven comenzara a soñar con un renacimiento de las formas que la América hispana había recibido como legado a través de los siglos de colonización. En 1909 se gradúa en la École Espéciale d’Architecture de París, y a partir de su regreso a la Argentina va a ser un difusor incansable de la necesidad de encontrar un estilo que identificara a una arquitectura nacional.

La tarea del arquitecto Noel va a ser vastísima, y como arquitecto fue autor de importantes obras, entre ellas su propia casa en Buenos Aires, de la calle Suipacha 1422. El terreno en el que esta casa fue edificada había formado parte de la quinta de la familia Estrada. En 1918 lo adquiere la señora Josefina Acosta de Noel para la construcción de una residencia para sus hijos Carlos y Martín, siendo este último el responsable de su proyecto y construcción. La casa se termina en 1922, diferenciándose de todo el entorno ya a partir de fachada principal, de altas paredes blancas que resguardaban la privacidad del interior, y en la que se destacan el portal de acceso enmarcado por columnas y las sobrias rejas de las ventanas. Fue diseñada en dos cuerpos diferentes destinados a cada uno de los hermanos. El cuerpo principal fue ocupado inicialmente por Carlos Noel, mientras que el arquitecto se reservó para sí el sector que da hacia la calle. Tiempo después Martín Noel se casa y pasa a ocupar el sector principal en el que se ubicaban un hall, un salón para recibir, el comedor y la magnífica biblioteca-hemeroteca, además de la escalera de acceso al piso superior, integrado a su vez por  un salón de estar y los dormitorios. En la casa se evidencia claramente la influencia estilística colonial hispanoamericana, aunque más en el aspecto ornamental que en la composición de la edificación, que sigue preceptos más clásicos. Un buen ejemplo de lo primero son los balcones de madera tallada, al mejor estilo limeño. El mobiliario y la decoración interior estuvieron acordes con esa línea, integrándose con piezas originales que formaron parte de la colección personal de Martín Noel.

En 1938 la residencia fue vendida al Estado Nacional. Comienza a funcionar allí el Museo de Arte Colonial, con la colección de Noel. A esta se le suma en 1947  la colección de piezas coloniales de Isaac Fernández Blanco, y la institución pasará a ser así el Museo de Arte Hispanoamericano Isaac Fernández Blanco que sigue hasta hoy desarrollando sus actividades en un ámbito único e irreemplazable, como lo es el Palacio Noel.

FOTO: El Palacio Noel en una fotografía cercana a su inauguración en 1922.