Las Fiestas Mayas en Buenos Aires (S. XIX)

En la Semana de Mayo, reproducimos un texto de la obra “Buenos Aires desde 70 años atrás”, de José Antonio Wilde. En este libro, cuya primera edición es de 1881, el autor describe vida, usos y costumbres de esta Ciudad y sus habitantes entre 1810 y 1880. Y en estos párrafos especialmente cuenta cómo se festejaba por esos años cada aniversario de la Revolución de Mayo.

El 25 de Mayo, fiestas mayas

Las fiestas mayas constituían una de las recreaciones anuales: fueron establecidas y declarado de fiesta cívica el 25 de Mayo de cada año, por la Asamblea de Buenos Aires, el 5 de mayo de  1813. Duraban desde el 23 hasta el 26, día en que, como hasta hoy, distribuía desde su instalación, la Sociedad de Beneficencia, los premios en las escuelas confiadas a su dirección.
De notarse es, que en esos cuatro días de regocijo, y en que el pueblo se entregaba libremente a sus expansiones, ni un desorden ni un robo ocurría.
Los niños, y especialmente los de las escuelas de la patria, se reunían, como también hoy se acostumbra al pie de la pirámide, a saludar al sol glorioso del  25 de Mayo entonando el Himno Nacional; (….)
Existía mucha semejanza, en las fiestas de cada año, como sucede aun hoy mismo, que a la verdad  poca variedad ofrecen.
En 1822, y creemos que también en 23, había a más del palo enjabonado, rompecabezas, calesitas, etc., que han alcanzado hasta nuestros días. Había entre otras diversiones la de las danzas, niñas y niños elegantemente vestidos con los colores de la patria. Estas danzas bailaban  en la plaza sobre un tablado construido con ese objeto. Elegían de entre las niñas, una de las más airosas y bonitas: llevábanla por las calles en un carro triunfal fantásticamente adornado y tirado por cuatro hombres disfrazados de tigres, leones, etc.
Las danzas iban siguiendo el carro en orden de formación.
Sobre el tablado bailaban, marchaban y formaban graciosos grupos, llevando cada uno un arco cubierto de tul blanco en buches, separados por moños de cinta celeste, con los que hacían también variedad de figuras.
La noche del 25, las danzas concurrían en cuerpo al teatro.
El gobierno ocupaba también su palco, en esas noches.
Había como hoy Tedéum, formación en la plaza, salvas, etc., y no escaseaban los cohetes y la música, las rifas, los globos y los fuegos artificiales. Como se ve, pues, poca diferencia entre las fiestas de hoy y las de entonces.  
José Antonio Wilde
(Buenos Aires desde 70 años atrás. 1881).