La Plaza San Martín en la mirada de un gran fotógrafo

Por Josefina del Solar

A quienes trabajamos con antiguas imágenes de Buenos Aires nos entusiasma especialmente encontrar buenos testimonios fotográficos de esta ciudad. Algunas veces son obra de algún anónimo fotógrafo, pero en otros casos nos deslumbra una toma de algún gran cultor de la fotografía, con nombre y apellido. Y es el caso precisamente de la imagen que aquí compartimos con nuestros lectores.

Se trata de una vista de la Plaza San Martín tomada desde la vereda del Edificio Kavanagh en 1936, nada menos que por el gran Horacio Coppola.

Recordemos que este notable fotógrafo nació en Buenos Aires en 1906, en una familia de origen italiano, y que falleció también en esta ciudad en 2012, cuando le faltaban pocos días para cumplir 106 años. Se inició en la fotografía por influencia de un hermano mayor a quien siempre recordaba con admiración. A comienzos de los años ´30 Coppola viajó a Europa a completar su formación en materia de arte. Allí conoció a quien fue su primera esposa, la también destacada fotógrafa Grete Stern. Al regreso a Buenos Aires instaló con ella un estudio; y en 1936, al cumplirse 400 años de la primera fundación de esta ciudad por Pedro de Mendoza, la Municipalidad le encarga a Coppola la realización de un trabajo fotográfico que dejara testimonio de cómo era la Capital porteña en ese año. Este trabajo se plasmó en un libro llamado Fotografías de Buenos Aires, y a ese conjunto de tomas corresponde la foto que se inserta en esta página.

Coppola era además vecino de Retiro. En su departamento de la calle Esmeralda tuvimos la suerte de hacerle una entrevista para este periódico, en la que nos expresó, entre varias cosas muy interesantes, que para él la fotografía era esencialmente documento. Sin duda es por eso que, más allá del encargo realizado por la Municipalidad de Buenos Aires, dejó esas imágenes que hoy en día tienen un enorme valor, además de un gran sentido estético.

La foto que aquí comentamos muestra en primer plano, casi como en un juego visual, una publicidad en la que se destaca justamente una mirada. Lo que vemos de la Plaza San Martín no es mucho, sólo parte de la barranca que da hacia Florida. Pero nos permite ubicarnos en el tiempo la vista de los automóviles. La arboleda era apenas incipiente en ese sector, ya que hacía poco que se habían plantado esos árboles que hoy lucen frondosos; y tanto era así que su escasez permite ver a la derecha de la foto parte del edificio de la Estación Retiro del ferrocarril.

FOTO: La plaza San Martín desde la vereda del Kavanagh, en 1936, vista por la lente de Horacio Coppola.