3 marzo, 2024
En Buenos Aires

El nuevo Metrobús del Bajo

  • Por Laura Brosio (Para La Gaceta del Retiro) –

Después de un mes de haberse inaugurado el Metrobús del Bajo, puede decirse sin temor a equivocarse que las primeras repercusiones son altamente positivas. Pasajeros, colectiveros, automovilistas y taxistas coinciden en que el tránsito está más ordenado y el tiempo de viaje se redujo hasta en un 40 %. La circulación se agilizó en forma notable. El caos, la tensión y la incertidumbre dieron paso a la tranquilidad y previsibilidad, por lo menos en esa zona de la ciudad, lo que no es poco teniendo en cuenta el infierno diario al que somos sometidos los porteños por las dificultades del tránsito.

La obra de tendido del nuevo Metrobús se hizo en una extensión de 2,9 km. desde Av. Leandro N. Alem y San Martín hasta Av. Paseo Colón e Av. Independencia. De esta manera, une Retiro con San Telmo. Es el octavo corredor de la red y transporta 300.000 personas por día, la misma cantidad que moviliza la Línea D de subte. Tiene 25 paradores y es utilizado por 30 líneas de colectivos. Las paradas se distribuyeron en base a las necesidades de los ascensos y descensos de pasajeros.

Su realización se enmarca en el Plan de Movilidad Sustentable de la Secretaría de Transporte de la Ciudad impulsado desde 2007. El objetivo era ordenar dos de las avenidas más emblemáticas y conflictivas de la zona central y sur de la Ciudad: Leandro N. Alem y Paseo Colón. Ambas pasaron a tener entre dos y tres carriles laterales para autos particulares y taxis, y dos centrales exclusivos para colectivos en cada sentido.

Algunas de las premisas que animaron la construcción del corredor fueron promover el uso del transporte público, optimizar la seguridad vial y contribuir con el cuidado del medio ambiente. Esta meta de desalentar el uso del auto particular implica todo un cambio cultural que requerirá varios años en ser adoptado, pero es auspicioso como puntapié inicial al respecto.

La obra demandó siete meses de trabajo en los cuales hubo enormes complicaciones para el tránsito y desvíos para las líneas de colectivos. El costo fue de $ 260 millones. Sin duda, ese tiempo de caos y el carácter oneroso del proyecto valieron la pena, dado los resultados obtenidos hasta el momento.

El Metrobús del Bajo presenta varias ventajas: no sólo une al centro y microcentro sino también fortalece la conexión con otros sistemas de transporte público como la estación de trenes de Retiro, las Líneas de subte A, B, C, D, las futuras estaciones de la Línea E y la terminal de combis de Puerto Madero.

Además se mejoró y embelleció el entorno: se renovaron veredas y se colocó enrejado en las plazoletas. Los espacios verdes dan una imagen potente y diáfana y engalanan el lugar: se busca proteger el medio ambiente y generar espacios cómodos y agradables para esperar el colectivo. Constituye un cambio sustancial en el paisaje porteño si consideramos el deterioro y el pobre aspecto de la zona antes de la instalación del Metrobús, con paradas dañadas, descoloridas y abandonadas, un panorama deprimente para los usuarios.

El corredor también apunta a brindar seguridad para el cruce de los peatones y revitaliza los barrios de Retiro, Puerto Madero y San Telmo, favoreciendo en gran medida al circuito turístico. A esto se suma al Plan Prioridad Peatón del microcentro, otro ingrediente destinado a crear una ciudad más saludable.

La obra se vincula, además, con el Plan Integral para la Reconversión del Bajo de la Ciudad. En este sentido, el gobierno porteño ya anunció la realización del Paseo del Bajo y la extensión de la Línea E de subte.

El próximo paso será la construcción del segundo tramo del Metrobús del Bajo en 2018, cuyo trayecto llegará hasta Av. Almirante Brown y Wenceslao Villafañe, en la Boca.

FOTO: El Metrobús del Bajo une Retiro con San Telmo (Foto La Gaceta del Retiro).