2 marzo, 2024
Salud

Aún es alta la incidencia del cáncer colo-rectal en la Argentina

Por Cristina Gozzi.

El cáncer colo-rectal tarda mucho en dar síntomas. A veces, se manifiesta diez años después de haber empezado a desarrollarse. Por eso, los  médicos aconsejan estar atentos a los cambios que se producen en el tránsito intestinal y no postergar la consulta con el clínico de cabecera.

Si bien más del 90% de los casos de cáncer de colon y recto (CCR) son curables cuando son detectados en forma precoz, sigue siendo uno de los tumores con mayor incidencia y mortalidad en nuestro país. Es el segundo detrás del de mama por su incidencia y el segundo detrás del de pulmón por su mortalidad. En la Argentina, esta patología afecta cada año, a alrededor de 13.000 personas, tanto a hombres como a mujeres. Y se calcula que mata a 7.000 de ellas.

El CCR suele desarrollarse entre los 40 y los 50 años. Pero la edad no es el único factor de riesgo que lo desencadena. También están involucrados los antecedentes familiares, la obesidad, la falta de ejercicios, el tabaquismo, la alimentación chatarra y  la ingesta de alcohol. Y también hay factores genéticos y ambientales que  pueden influir en su aparición. Como medida preventiva, los nutricionistas aconsejan vigilar que la dieta, tanto de niños como de adolescentes y adultos, incluya frutas y verduras, semillas y fibras.

Como el CCR es un tumor que se toma su tiempo para dar síntomas, es muy importante que frente a cualquier alteración del tránsito intestinal o la presencia de sangre en la evacuación, la gente visite a su médico de cabecera, quien les solicitará los estudios que corresponda hacer.

Según el doctor Miguel Bonamassa, médico oncólogo, miembro del Consejo Directivo de LALCEC (Liga Argentina de Lucha contra el Cáncer), existen los siguientes métodos para la detección temprana del CCR, también denominado adenocarcinoma colo-rectal: 1) la anamnesis, que consiste en el interrogatorio exhaustivo por parte del especialista acerca de los antecedentes personales y heredofamiliares; 2) el examen físico, incluido el tacto rectal; 3) la prueba de sangre oculta en materia fecal; 4) la radiografía del tubo gastrointestinal, luego de un enema de colon; 5) la sigmoidoscopia, un procedimiento empleado para ver el interior del colon sigmoide –el más cercano al recto– y el recto, 6) la video-colonoscopía, 7) la colonoscopía virtual –un procedimiento que utiliza una combinación de radiografías  y de tecnología por computadora para crear imágenes del recto y de todo el colon– y 8) la biopsia.

Respecto de la prueba de sangre oculta, cabe aclarar que se utiliza para detectar la presencia de sangre en la materia fecal, lo que puede ser un signo de adenocarcinoma colo-rectal. “Pero  también puede ser originada por otras patologías como: pólipos benignos, úlceras, hemorroides, divertículos, enfermedad inflamatoria intestinal, várices esofágicas, y esofagitis, entre otras”, aclara Bonamassa.

Aunque el entrevistado reconoce que la tasa de mortalidad por cáncer colo-rectal ha disminuido en las últimas décadas en el país, también admite que no todas las personas que deberían realizarse las pruebas diagnósticas cumplen con efectuarlas. “Quizás sea por falta de conocimiento del público en general o por falta de indicación de los que proveen atención médica”, sostiene.

Lo cierto de que para los mayores de 50 años –edad a partir de la cual el riesgo aumenta– está indicada una video-colonoscopía cada 10 años. Este estudio –que se hace con anestesia general–, permite identificar la presencia de pólipos precancerosos que pueden ser removidos durante el estudio; o sea,  antes de que se malignicen. Pero, lamentablemente, por diversos motivos –entre los que se  incluye la competencia laboral y/o el miedo a la anestesia–, no todas las personas pueden o quieren hacérsela. Y por ese motivo, muchos tumores de CCR se detectan tarde. De acuerdo con un informe del Instituto Nacional del Cáncer, en más del 60% de los casos de diagnóstico tardío del CCR, la enfermedad ya se encuentra avanzada; motivo por el cual, aun con tratamiento, la sobrevida baja y se ubica en torno del 60%.

Algunos oncólogos sostienen que más allá de las recomendaciones médicas, en el país no hay infraestructura como para hacer una colonoscopía a todos los argentinos a partir de los 50 años. Y algunos opinan que un análisis relativamente más confiable es la prueba inmunoquímica fecal (FIP), un test que analiza la sangre oculta en las heces de la parte baja del intestino. Sostienen que dado que los medicamentos y la alimentación no interfieren con ese estudio, el resultado tiende a ser más preciso y brinda menos resultados falsos positivos que otras pruebas. De todos modos, cuando se detecta sangre oculta, después hay que hacer una video-colonoscopía para ajustar el diagnóstico.

Tal vez, el mejor consejo sea tomarse con responsabilidad la tarea de limitar los factores de riesgo, sobretodo, a partir de los 40 años.