Arte para pensar

Un oximoron: Vigilia de Sueños de Lorca con Dalí

  • por Marcela Davidson

Hace casi cien años, Salvador Dalí pintó una obra enorme en contenido y pequeña en formato. Hay un oximoron, más acá de la metáfora, al referirnos a la obra enorme y pequeña o al compresor pequeño y enorme de datos en un dispositivo tecnológico, o como en esta obra de representaciones sobre el pequeño formato del cuadro.

Últimamente voy encontrando situaciones que se complementan a pesar de componerse de contradicciones, como cuando pido pizza a domicilio pero si salgo a la calle nos alarman diciendo que los trabajadores que vienen de barrios vulnerables pueden ser potenciales portadores del virus.

La obra de Salvador Dalí mide 36 x 44 cm. y se titula “La Miel es más Dulce que la Sangre”, quedando dispersas sobre un espacio  bidimensional una cantidad de distintas representaciones que mantienen un distanciamiento entre sí muy al estilo de la nueva versión cultural que nos impone el protocolo sanitario. Estas representaciones encarnan una serie de elementos simbólicos que tienen más que ver con el imaginario onírico que con la realidad racionalista. Se trata de una de las primeras obras surrealistas pintadas por Dalí.

Salvador Dalí fue en su juventud muy amigo de Federico García Lorca. El dramaturgo y poeta español ha sido un creador literario que nos ha llevado a tantos de nosotros al borde emocional en el que la diagonal que separa la luz de la sombra marca la diferencia entre la vida y la muerte. La obra pintada por Dalí se difumina con la poética de Lorca, y así el cielo que es mar, y la tierra que es arena o carne con pileta de sangre del cuerpo decapitado de una mujer inexistente y el burro putrefacto devorado por hormigas con clavos a la derecha de la mujer decapitada, sin pies, sin manos. El horror de belleza lo marca la cabeza con rostro plácido y cerebro hacia el cielo. Se cree que es el busto de Lorca arrojado en la orilla que bordea al fin del infinito. Federico, sin cuerpo, solo cabeza. Un cuerpo equivocado es la mente femenina con cuerpo de varón. 

“La Miel es más Dulce que la Sangre” puede tener muchas interpretaciones. Le doy la siguiente: la sangre de un cuerpo equivocado nunca puede resultar tan dulce como la miel. La obra está codificada por signos simbólicos. Enigmática y onírica propia del universo onírico y lírico, el espectador puede quedar fascinado con el dolor que exhibe la enorme y pequeña obra.

Aceptar vivir en el oxímoron de la vigilia con sueños surrealistas.

FOTO: S. Dalí: La miel es más dulce que la sangre. 1927.