Traumatismo de cráneo: recuperar la calidad de vida es posible

En la semana del 19 al 23 de marzo, el Instituto de Neurología Cognitiva (INECO), promueve la toma de conciencia sobre el Traumatismo de Cráneo.

En la siguiente nota, la Dra. Alicia Linchinsky, Directora Médica de INECO y de su Departamento de Neuropsiquiatría, brinda su testimonio y experiencia de trabajo para recuperar el bienestar de sus pacientes, explicando cómo es posible comenzar un nuevo proyecto de vida más allá de las lesiones gracias al tratamiento integral e interdisciplinario del traumatismo de cráneo.

Por Alicia Lischinsky

Comenzar un nuevo proyecto de vida más allá de las lesiones es posible gracias al tratamiento integral e interdisciplinario del traumatismo de cráneo.

El traumatismo de cráneo (TEC) es el daño cerebral que ocurre en forma súbita a causa de un golpe en la cabeza o por un elemento que la atraviese, así como también por una fuerte sacudida que hace que la cabeza y el cerebro se muevan rápida y repentinamente de adelante hacia atrás.

El impacto que posee puede afectar todas nuestras funciones. ¿Por qué? Pensemos que prestar atención, tener recuerdos, organizar nuestras tareas cotidianas, programar nuestro trabajo, las emociones que sentimos, todo esto ocurre dentro del cerebro. Entonces, cuando hay una lesión se pueden ver afectados cualquiera de estos aspectos que nos hacen humanos. Desde las funciones intelectuales superiores hasta aquellas elementales como pueden ser comer, tragar, caminar, moverse y hasta nuestra forma de sentir y de actuar.

Lo que me interesa transmitir es que, aun cuando parezcan muy graves, en muchos casos los déficits tienen posibilidad de recuperación. No existe más el pronóstico nefasto dado en el momento del accidente, porque lo cierto es que la capacidad de recuperación del cerebro no tiene límites conocidos. Lo importante es que la persona vaya en busca de rehabilitación, una vez superada esa primera etapa aguda, y que sus familiares la acompañen y se involucren en su proceso de recuperación.

Entre las causas más comunes que provocan los traumatismos de cráneo, se encuentran los accidentes de tránsito relacionados con autos, motos, bicicletas y peatones. También son frecuentes al practicar deportes como el rugby, el boxeo, el esquí, el automovilismo, e incluso en el fútbol u otros deportes con menor contacto o exigencia física. Además, los adultos mayores y los niños son propensos a sufrir este tipo de traumatismo por caídas.

Pero a pesar de que son tan frecuentes, creemos que nunca nos va a tocar a nosotros y cuando sucede hay una gran angustia, algo que los pacientes nos refieren como la sensación de un “hasta aquí llegué, después de esto se acabó todo”. Pero hay una forma de tratar estos problemas que permite que el  paciente tenga la mejor calidad de vida posible: un abordaje holístico, el tratamiento interdisciplinario del traumatismo de cráneo,  permite rearmar esa vida que fue interrumpida abruptamente por un accidente.

Luego de un TEC es indispensable una evaluación clínica, cognitiva y conductual completa para realizar un diagnóstico específico y diseñar un programa de rehabilitación interdisciplinaria. Insistimos en este enfoque porque dado que el traumatismo provoca múltiples problemas – cognitivos, de la conducta, motores – es necesario abordarlo de forma integral, desde múltiples disciplinas.

Por ejemplo, si hay trastornos del sueño y del ánimo intervendrá la Neuropsiquiatría. Desde la Neuropsicología se tratarán las dificultades cognitivas como los déficits en la memoria, en la atención, en la capacidad para planificar y en el control emocional. La Kinesiología será indicada en casos en los que exista  alguna secuela motora o del  equilibrio que haya que re-educar o re-estimular muscularmente, algo que resulta muy importante para la reinserción del paciente en el ámbito familiar, social y laboral. Si se registran dificultades en actividades cotidianas como el trabajo, el estudio o el tiempo libre un Terapista Ocupacional se encargará de generar espacios  de entrenamiento individual o grupal para trabajar sobre cada una de estas áreas. Desde la Psicoterapia Cognitiva buscaremos acompañar al paciente desde el punto de vista emocional durante todo el proceso de rehabilitación. Los trastornos del lenguaje, la comunicación y la deglución se tratarán desde la Fonoaudiología con ejercicios puntuales ante problemáticas precisas. Y también las Terapias Basadas en Artes como la Musicoterapia, Arteterapia, Teatro Terapia, apoyarán la estimulación de la memoria, la atención, la motricidad fina y las habilidades visoespaciales, contribuyendo a fortalecer la autoestima, la comunicación y las relaciones sociales del paciente involucrado.

Para finalizar, considero que una de las claves está en la información, en no tener miedo de preguntarle al profesional todas las dudas que tengan, en conocer los recursos que existen y no darse por vencido, porque hay muchas posibilidades de rehabilitación. Por eso creo también en la Psicoeducación, en enseñarle al paciente y a su entorno qué es lo que ha pasado, cuáles son las que herramientas que pueden ayudarlo continuar y hasta crear un nuevo proyecto de vida, ayudándolo a encontrarse dentro de la nueva realidad en la que se encuentra inmerso.

Estar atento a las señales

Cuando el traumatismo es importante por lo general hay pérdida de conciencia y el trauma va a generar que el paciente esté internado en terapia intensiva, en un estado de coma o de conciencia mínima, más allá de que responda a algunos estímulos por momentos.

Ahora bien, hay otros casos en los que hay que prestar mayor atención, ya que muchos niños, adolescentes y adultos que sufren algún golpe en la cabeza, y presentan algún síntoma de conmoción leve en accidentes domésticos o deportivos, frecuentemente regresan con rapidez a sus actividades cotidianas.

En estos casos de traumatismos leves  es necesario el seguimiento durante las primeras 48 a 72 horas. Resulta muy importante que tanto el paciente como sus familiares estén atentos a las señales: si duerme más, si por momentos se desorienta en un lugar o temporalmente (no sabe qué día es, desconoce un espacio o alguna persona), también los cambios en el humor o la conducta, si se encuentra más sensible o menos interesado, más apático.

Muchas veces en el primer estudio no se puede determinar la lesión y  puede que se esté produciendo una hemorragia interna muy lentamente (hematomas dentro del cerebro después de un golpe que se van desarrollando a lo largo de los primeros días), es por ello que no hay que minimizar cualquier evento que ocurra, pueden ser pequeños indicios de lesiones cerebrales que requieran el adecuado tratamiento y recuperación.