Se multiplican los cafés y las mesitas en la calle

En distintos sectores de la Ciudad, particularmente en el área céntrica, y también en este barrio de Retiro, se han hecho y se desarrollan todavía una serie de reformas sobre las que nos hemos referido a menudo en esta publicación. Particularmente nos referimos a las peatonalizaciones, que incluyen en realidad ensanchamiento de veredas y reducción de calzadas, nivelación de ambas y otros detalles, lo que está dando en general a las calles un aspecto bastante uniforme.

Nos parece sin embargo que en el caso de Retiro esos cambios no se agotan en que poco a poco parecen desaparecer rasgos físicos que caracterizaban a este barrio. Notamos que hay otros cambios que todavía no alcanzamos a definir del todo pero que ya se insinúan.

En los últimos tiempos muchos cafés y lugares de comida invaden las veredas ensanchadas.

Algo que es bastante notable es el aumento en los últimos tiempos del número de cafés y lugares de comida. Y que estos no solo atienden en sus locales sino que se extienden con mesas y sillas en las veredas, utilizando así los espacios que fueron ampliados para mejorar el tránsito peatonal.

En algún sentido puede resultar agradable esta situación y hasta placentera, porque permite disfrutar mucho más de encuentros con amigos o compañeros de trabajo, por ejemplo, al menos durante el día. Sin embargo hemos escuchado crecientes quejas en algunos vecinos sobre que estos cafés u otro tipo de boliches, si extienden su actividad hasta altas horas de la noche, esto genera una molestia para muchos de ellos que antes no tenían: conversaciones en alta voz o  música no permiten conciliar el sueño, dicen ahora estos vecinos.

Lo que observamos entonces a través de esta simple pincelada es que, más allá del cambio físico se está produciendo una manera diferente de vivir y transitar el barrio, lo que afecta de manera diferente a los vecinos. Veremos hasta dónde llegan las transformaciones, que siempre tienen su doble cara, y siempre suponen nuevos desafíos.