Traumatismo de cráneo: la voz de los especialistas y una muestra alusiva

El 20 de  marzo es el Día Internacional de la toma de conciencia sobre el Traumatismo de Cráneo (TEC). Sobre el particular, el Instituto de Neurología Cognitiva (INECO) nos proporciona un informe acerca de este tipo de lesiones y sus posibilidades de recuperación.

También en el marco de dicha conmemoración, la entidad  realizó”Desenmascarando/nos”, una exhibición de máscaras artísticas realizadas por pacientes que sobrevivieron a lesiones cerebrales.

¿Qué es un traumatismo de cráneo?

Un traumatismo de cráneo o encéfalocraneano (TEC) es el daño cerebral que ocurre en forma súbita a causa de un golpe en la cabeza o por un elemento que la atraviese. El daño puede ser causado al golpear la cabeza fuertemente contra un objeto como el panel de un auto (TEC cerrado) sin ruptura del cráneo, o por algo que lo atraviesa perforándolo, como una herida por arma de fuego (TEC penetrante o abierto). Los TEC constituyen la causa más frecuente de injuria cerebral en personas jóvenes, sanas previamente, especialmente como consecuencia de accidentes automovilísticos y en motocicleta, de hechos delictivos (armas) y en forma menos frecuente en la práctica de deportes de alto riesgo. En las personas de edad avanzada se suelen presentar como consecuencia de caídas.

Recuperar la vida después de un Traumatismo de  Cráneo 

Comenzar un nuevo proyecto de vida más allá de las lesiones es posible gracias al tratamiento integral e interdisciplinario del traumatismo de cráneo. 

Según la Organización Mundial de la Salud (OMS) más de 1,25 millones de personas mueren al año a causa del Traumatismo de Cráneo (TEC). Por fuera de estos casos, entre 20 y 50 millones de personas sufren traumatismos que no resultan mortales, y que, a través de una rehabilitación con el trabajo conjunto del paciente, sus familiares y profesionales de la salud, los pacientes puede recuperar sus vidas. 

“El traumatismo de cráneo (TEC) es el daño cerebral que ocurre en forma súbita a causa de un golpe en la cabeza o por un elemento que la atraviese, así como también por una fuerte sacudida que hace que la cabeza y el cerebro se muevan rápida y repentinamente de adelante hacia atrás”, explica la Dra. Alicia Lischinsky, que dirige a un equipo de especialistas del Instituto de Neurología Cognitiva (INECO) encargado de esta patología desde un abordaje integral. 

Un caso de Traumatismo de Cráneo puede afectar todas las funciones del paciente. “Pensemos que prestar atención, tener recuerdos, organizar nuestras tareas cotidianas, programar nuestro trabajo, las emociones que sentimos, todo esto ocurre dentro del cerebro”, apunta la Dra. Lischinsky. “Entonces, cuando hay una lesión se pueden ver afectados cualquiera de estos aspectos que nos hacen humanos. Desde las funciones intelectuales superiores hasta aquellas elementales como pueden ser comer, tragar, caminar, moverse y hasta nuestra forma de sentir y de actuar”. 

Desde su experiencia de trabajo y el compromiso para recuperar el bienestar de sus pacientes, a la especialista le interesa transmitir que, aun cuando los casos parezcan muy graves, existen importantes posibilidades de recuperación. “No existe más el pronóstico nefasto dado en el momento del accidente, porque lo cierto es que la capacidad de recuperación del cerebro no tiene límites conocidos. Lo importante es que la persona vaya en busca de rehabilitación, una vez superada esa primera etapa aguda, y que sus familiares la acompañen y se involucren en su proceso de recuperación”, considera la Dra. Lischinsky.

Entre las causas más comunes que provocan los traumatismos de cráneo, se encuentran los accidentes de tránsito relacionados con autos, motos, bicicletas y peatones. También son frecuentes al practicar deportes como el rugby, el boxeo, el esquí, el automovilismo, e incluso en el fútbol. Además, los adultos mayores y los niños son propensos a sufrir este tipo de traumatismo por caídas.  

“Pero a pesar de que son tan frecuentes, creemos que nunca nos va a tocar a nosotros y cuando sucede hay una gran angustia, algo que los pacientes nos refieren como la sensación de un ‘hasta aquí llegué, después de esto se acabó todo’. Pero hay una forma de tratar estos problemas que permite que el  paciente tenga la mejor calidad de vida posible: un abordaje holístico, el tratamiento interdisciplinario del traumatismo de cráneo,  permite rearmar esa vida que fue interrumpida abruptamente por un accidente”, apunta la profesional de INECO. 

La vida después de un TEC 

Luego de un TEC es indispensable una evaluación clínica, cognitiva y conductual completa para realizar un diagnóstico específico y diseñar un programa de rehabilitación interdisciplinaria. Dado que el traumatismo provoca múltiples problemas – cognitivos, de la conducta, motores – es necesario abordarlo de forma integral, desde múltiples disciplinas.  

En caso de trastornos del sueño y del ánimo convendrá que intervenga la Neuropsiquiatría, desde la cual se tratarán las dificultades cognitivas como los déficits en la memoria, en la atención, en la capacidad para planificar y en el control emocional. La Kinesiología, por su parte, deberá ser indicada en casos en los que exista  alguna secuela motora o del  equilibrio que haya que re-educar o re-estimular muscularmente, algo que resulta muy importante para la reinserción del paciente en el ámbito familiar, social y laboral. Si se registran dificultades en actividades cotidianas como el trabajo, el estudio o el tiempo libre un Terapista Ocupacional se encargará de generar espacios de entrenamiento individual o grupal para trabajar sobre cada una de estas áreas. Desde la Psicoterapia Cognitiva se buscará acompañar al paciente desde el punto de vista emocional durante todo el proceso de rehabilitación. Los trastornos del lenguaje, la comunicación y la deglución se tratarán desde la Fonoaudiología con ejercicios puntuales ante problemáticas precisas. Y también las Terapias Basadas en Artes como la Musicoterapia, Arteterapia, Teatro Terapia, apoyarán la estimulación de la memoria, la atención, la motricidad fina y las habilidades visoespaciales,  contribuyendo a fortalecer la autoestima, la comunicación y las relaciones sociales del paciente involucrado. 

“Considero que una de las claves está en la información, en no tener miedo de preguntarle al profesional todas las dudas que se tengan, en conocer los recursos que existen y no darse por vencido, porque hay muchas posibilidades de rehabilitación. Por eso creo también en la Psicoeducación, en enseñarle al paciente y a su entorno qué es lo que ha pasado, cuáles son las que herramientas que pueden ayudarlo continuar y hasta crear un nuevo proyecto de vida, ayudándolo a encontrarse dentro de la nueva realidad en la que se encuentra inmerso”, apunta la Dra. Alicia Lischinsky. 

Asesoró:

Dra. Alicia Lischinsky. Médica especialista en psiquiatría. En el Instituto de Neurología Cognitiva –INECO- es Directora del Instituto de Traumatismo Encéfalo- Craneano (TEC).   

FOTO: La muestra de máscaras realizadas por pacientes en INECO