Arte para pensar

Sentido de Contraste y Surrealismo Digital

        Por Marcela Davidson

Fueron los surrealistas quienes ilustraron sobre sus lienzos y papeles con bocetos, una realidad con Sentido de Contraste. Hace cien años atrás y después de la Primera Guerra Mundial (1914/1918), la percepción habitual para vivir había quedado atravesada por la experiencia de los cambios abruptos impensados. Además del movimiento artístico surrealista, las renovaciones y cambios se dieron en todos los aspectos culturales. Culminando con un fin de siglo XX desbordado de desastres ecológicos por residuos industriales, y al mismo tiempo por una superlativa actividad digital.

Hoy estamos capacitados para entender a los surrealistas cómo quizás también pudieron hacerlo algunos testigos de los cambios que emergieron en la década de los llamados años locos. Después de la gran destrucción bélica de la Primera Guerra Mundial, se produce un despegue con velocidad en el crecimiento industrial del siglo XX con consecuencias que dejaron a la Era Victoriana en agonía mientras se fueron acortando los vestidos, el cabello y reemplazando al caballo por los motores para nuevos medios de locomoción. Por los años veinte, los ritmos musicales del jazz inauguraban caricias de placer con licencia de argumentación freudiana. También en los albores de la masa de consumo aparecieron boquillas con nicotina para las mujeres y al principio mucho alcohol clandestino para el varón. Al correr de los años el alcohol fue cada vez más y la clandestinidad se desplazó sólo a los estupefacientes y a los fármacos.  Por otro lado los avances para la salud por parte de la ciencia fueron una promesa de longevidad. Lamentablemente las contingencias han sombreado bastante el aspecto de la longevidad. Todos estos contrastes son tan oníricos y desconcertantes como las obras surrealistas.

René Magritte pinta en 1928 “Los Amantes”. Las cabezas de un varón y una mujer cubiertas por trapos. La pareja que se oculta frente al espectador;  y también, cómo espectadora, presumo que a modo de vergüenza no se quieren ver entre ellos. Igualmente la potencia de la obra deja sentir que los amantes de esta pareja arquetípica no necesitan mirarse…..se reconocen muy bien. El fragmento rojo del vestido denota el peligro o quizá pasión. La corbata y saco en el varón indican su posición social y la contradicción moral. El sentido de contraste se hace ver porque la formalidad indumentaria y el ocultamiento del rostro aturden al espectador.

La obra surrealista de Rene Magritte utiliza imágenes desconcertantes para expresar la realidad que se oculta detrás de una percepción aparente. Su propuesta artística fue instruir para una lectura visual sin la obediencia a una realidad precondicionada en la mente del espectador.

Volvamos al 2020, cien años después de aquellos. Un recurso muy de Magritte fue jugar con las palabras y las representaciones visuales. Hoy nuestros años ´20 se nos presentan un poco enloquecidos, son tiempos de calles desoladas y vigilancias, en cada parte del mundo se viven cuadros surrealistas. Estamos desconcertados viendo cómo queda desolada cada vereda frente a la gran amenaza invisible que con su estructura molecular puede causar un desastre. El arma la puede portar nuestro semejante sin su propio entendimiento. Así también se han portado otras armas en manos de jóvenes que iban a la guerra contra su propia especie.

La vivencia surrealista, es como la propia palabra surréalisme traducida del francés sur     (sobre, por encima) de la realidad. En el óleo “Los Amantes” de Magritte, la pareja se protege de la condena social. Asumiendo un cambio de contexto podemos hacer un paralelismo con la idea surrealista visual al quedar actualmente bajo la función análoga con respecto a la protección que nos proporciona la máscara. Acechados por la amenaza que se ha transformado en una condena, estamos hoy recluidos y con los derechos inhibidos. No tan sólo sometidos por el virus. Extraordinariamente ha cambiado el sentido de la realidad. El sentido de contraste ha sido generado por un abrupto cambio que interrumpió la vida cotidiana. Se impuso un distanciamiento corporal, aunque evidentemente con otro argumento cultural al del siglo XIX. Ahora estamos extrañamente obligados a proceder con comportamientos victorianos. El surrealismo es eso: darle a lo que conocemos un sentido de contraste, paradójico, una lectura ambigua a la realidad. La Era Digital se impone con un sentido de contraste.

ILUSTRACION:  R. Magritte: Los Amantes.