Se reinauguró el Mercado de San Nicolás

En el marco del programa que busca posicionar a la Ciudad de Buenos Aires como Capital Gastronómica de Sudamérica, se reinauguró el histórico Mercado de San Nicolás, ubicado en Avenida Córdoba 1750. El mercado, que funciona desde 1905, se encontraba muy deteriorado y abandonado, por lo cual se decidió su puesta en valor.

De los 135 puestos que había cuando se creó, en 2018 quedaban sólo 9. En febrero del año pasado comenzaron las obras –a cargo de la Dirección General de Desarrollo Gastronómico de la Ciudad- con la refacción de techos y estructuras metálicas que incluyeron la construcción de nuevos sanitarios, pisos, revestimientos e instalaciones de gas, agua y electricidad. Mientras se efectuaban las tareas de restauración, el lugar permaneció abierto.

A partir de las reformas realizadas, el mercado cuenta con 18 puestos totalmente renovados y un patio de comidas para 100 personas. Entre los locales hay una frutería y verdulería, una fiambrería, una pescadería, una quesería, una rotisería, una dietética, dos carnicerías y dos pollerías. La oferta gastronómica está conformada por una parrilla, una pizzería, una cafetería, una panadería, una hamburguesería y una heladería con una propuesta original: helado en rollo de origen tailandés. Dentro de unos días se sumará un local de comidas regionales.

Los vecinos del centro porteño encuentran en el Mercado la más variada propuesta de productos.

De esta manera, los vecinos del centro porteño encontrarán la más variada propuesta de productos frescos, saludables y orgánicos de primera calidad a precios acomodados. Además, los oficinistas y estudiantes de la zona podrán reunirse en el patio de comidas tanto por esparcimiento como por cuestiones de estudio o laborales.

Una fachada colorida y alegre con dibujos enormes de flores y frutas con el cartel #BA Capital Gastronómica nos invita a entrar para conocer al nuevo mercado. Apenas ingresamos observamos un lugar bello, limpio, decorado con buen gusto. El techo está adornado con paraguas colgantes de todos los colores. También están prendidas de la parte superior, en gran tamaño, las palabras “Conocer”, “Comprar”, “Cocinar”, “Comer” a lo largo de todo el pasillo, como premisa del nuevo mercado. En el patio de comidas hay mesas cuadradas de madera con capacidad para cuatro personas y sillas verdes de metal. Además, hay mesas largas con bancos. En cada mesa hay dibujos relativos a la comida y a utensilios de cocina así como inscripciones que dicen “Comé dejando el celular y conectándote con los que te rodean” y “Cociná recetas nuevas”. El lugar está engalanado con canteros, lo que le da un toque elegante. El patio de comidas se extiende al piso de arriba. Por otra parte, en cada puesto hay un cartel donde figura el año desde el cual está en el mercado y su producto estrella.

La etiqueta #BA Capital Gastronómica se repite en las mesas, los locales y hasta en los canteros. Es que la renovación del Mercado de San Nicolás se inscribe en el plan promovido por el gobierno porteño para revalorizar todos los mercados de la ciudad. En este sentido, ya se refaccionaron los mercados de Belgrano, Primera Junta y Bonpland. El objetivo que se trazaron las autoridades es que haya un mercado en cada barrio; señalan que la gastronomía da mucho trabajo y es una de las atracciones de la ciudad, por lo cual esta puesta en valor contribuye a fomentar el turismo.

Indudablemente, si se compara esta cara reluciente del Mercado de San Nicolás con el aspecto lúgubre que tenía hasta febrero de 2018, es un antes y un después: el cambio es total. Se modificó la distribución de los puestos y se buscó que todos lucieran la misma impronta y estética. En cada local se invirtió más de un millón de pesos. A partir de ahora trabajan en el lugar más de 60 personas mientras que antes lo hacían apenas 30.

La opinión de los puesteros es unánime: están muy satisfechos con la restauración realizada y esperanzados en que la gente vaya en masa a comprar y consumir. “La reforma es muy buena, la estamos viviendo con mucha alegría, estamos muy contentos. Esto es una novedad para el barrio, le gusta a la gente, nos favorece a todos. Estamos con mucha expectativa”, afirma Luis, de Carnicería y granja El Gitano, uno de los referentes del mercado, en el cual está desde hace 53 años.

Marcelo, de Quesería Martita, también se mostró conforme: “La renovación del mercado fue excelente, el lugar ha cambiado, está mucho más lindo, más luminoso. Los puestos están mejor distribuidos. La suma del patio de comidas hace que la gente pueda tener un espacio para venir, sentarse, estar un tiempo aquí y comprar también. Altamente beneficioso para todos. Además, la entrada ahora está totalmente visible, renovada, colorida. Cuando pasás por la vereda o por enfrente la podés ver, te entusiasmás y entrás”. Para el puestero de la Heladería Ice Roll “quedó espectacular, increíble. Antes daba miedo entrar. Esperemos que la gente venga”. Según Gastón, de la Pescadería Los tres soles del mar, “la gente se va enterando de a poco, ya se está notando el cambio, hay más movimiento de gente, hay mucha gente nueva”.

Celia, de la Dietética Natural BCL, es una de las puesteras que tuvo que cambiar de rubro después de 25 años de estar en el lugar. Antes tenía taller de costura pero a partir de la renovación del mercado el requerimiento fue que todos los locales tuvieran relación con la gastronomía. “Todavía estamos acomodándonos, trayendo más mercadería. La gente viene, pregunta, está muy contenta, nos felicita, estamos contentos nosotros también”, expresa. En la misma situación se encuentra Luisa, quien tenía tapicería y ahora debe pasarse al rubro de comidas regionales después de 22 años de integrar el mercado. Por su parte, Fernando, empleado venezolano -que está desde hace dos años en el país- de la Panadería Malvón, también está expectante: “Esta renovación es como un regalo para el barrio. Por ahora el movimiento es un poco bajo pero tenemos muchas esperanzas de que esta semana comience a moverse mucho más”.

Suscribimos lo que manifiesta este último puestero: por el momento no hay mucho movimiento porque hace apenas unos días que se reinauguró el mercado. A medida que la gente se vaya enterando de la reforma realizada, seguramente acudirá al lugar. Vimos que muchas personas entraban para conocerlo, recorrían las instalaciones pero no compraban. El único puesto donde había una larga cola era la Frutería y verdulería Franco, cuyo dueño es Francisco, uno de los íconos del mercado ya que está allí desde hace muchos años. Es uno de los locales más grandes. Su producto estrella es la banana de Ecuador. Dialogamos con varios clientes que estaban en la fila quienes nos dijeron que su mercadería es muy buena y sus precios, acomodados. También había compradores en las pollerías, las carnicerías y la quesería aunque en menor medida. En tanto, en el patio de comidas no había nadie consumiendo sino gente reunida por motivos laborales.

Dentro de la oferta gastronómica se encuentra la Parrilla La Dorita, que brinda un producto novedoso, con receta propia: el choricampis. Se trata de un chorizo envuelto en masa de pan de campo. Hay diferentes variantes: el chorizo común y el que viene relleno con queso o morrón.

Entre los puestos también se halla una Estación Saludable en la que se imparten clases de cocina para elaborar comidas caseras. En la pared del fondo observamos un enorme mapa de la ciudad donde figura la ubicación de los diferentes mercados porteños.

El mercado abre de lunes a sábado de 9 a 0 horas mientras que los locales de comidas frescas lo hacen de lunes a viernes hasta las 20 y los sábados hasta las 14.

Laura Brosio