Se inauguró un sector del Ecoparque

Sigue en marcha el proyecto del Ecoparque, propuesta que reemplaza al viejo Zoológico de Buenos Aires. Hace unos días se inauguró un nuevo sector del emprendimiento. Se trata de un área de 1,1 hectáreas con entrada sobre la esquina de Av. Sarmiento y Av. Del Libertador. El ingreso es libre y gratuito, y el predio está abierto de martes a domingo de 10 a 17.

En el lugar se realizaron diferentes obras como la recuperación del Lago El Estanque y se instaló un mirador de jirafas. En cuanto al lago, que tiene una superficie de 630 metros cuadrados y una profundidad promedio de 1,55 metros, era el recinto de los grandes reptiles. Los tres alligators que vivían allí fueron trasladados a un santuario en Georgia, Estados Unidos. Ahora el lago será transformado de acuerdo al nuevo paradigma del Ecoparque. Esto significa que alojará flora y fauna autóctona. Convivirán tortugas, ranas, sapos, peces como chanchitas de agua, madrecitas, viejas de agua, entre otros. Por ahora esos ejemplares no están. La vegetación será representativa del Delta del Tigre: habrá totora, junco, sagitaria, lagunilla. El Estanque cuenta con un sistema de biorremediación por el cual ciertas plantas acuáticas, bacterias y hongos depuran y mejoran la calidad del agua.

Asimismo, se pusieron en valor los caminos internos, las fuentes Pescadores Pescados y Ninfa con Cabra, el puente Alligator, la escultura Cuadrante Solar, el busto a Rosas, la antigua boletería y la vieja Casa de bombas. También se plantaron 53 árboles, 820 arbustos y 1165 herbáceas. Se llevó a cabo, además, el tendido de la red hidráulica, sanitaria y eléctrica, y la puesta a punto de los sistemas de riego.

Recorrimos el lugar y vimos varias familias con chicos, quienes quedaban prendados al ver a través del mirador a las jirafas y algunas cigüeñas, los únicos animales que pueden observarse. Notamos que todavía, dada su reciente creación, la gente no está al tanto de la existencia de este parque, ya que cuando ingresábamos una señora nos preguntó si se podía entrar. Se trata de un espacio bello, tranquilo, ideal para aislarse del ruido ensordecedor que proviene del frenético tránsito de la intersección de ambas avenidas y, al mismo tiempo, respirar aire puro.

Observamos que continúan las obras. Personal de jardinería estaba roturando la tierra para colocar pasto. También se estaba trabajando con máquinas en el sector contiguo al de las jirafas. Dentro de esta área se encuentra la Casa de Osos, que no albergará más animales, será recuperada y refuncionalizada. Por el momento no comenzaron las obras allí. Dialogamos con un cuidador, quien señaló que en abril o mayo se va a abrir un sector que da sobre Libertador, donde van a estar los baños públicos y va a haber un carrousel.

En general, los vecinos nos brindaron una visión positiva sobre el Ecoparque. La mayoría aprueba este nuevo concepto que implica que los animales estén libres y no enjaulados como en el viejo zoológico.

De acuerdo a las autoridades porteñas, el proyecto del Ecoparque está ideado para que los vecinos aprendan y disfruten sobre el cuidado de los animales y del medio ambiente. La propuesta está sostenida en tres pilares: el bienestar animal, la conservación y rescate de la fauna y la preservación del patrimonio histórico.

Recordemos que en diciembre –tras haber estado más de dos años cerrado- se había inaugurado la primera etapa del Ecoparque: un área de 2,3 hectáreas que da sobre Plaza Italia, que intenta representar la Llanura Pampeana. En el sector se encuentran las ruinas bizantinas en la pequeña Isla del Lago Darwin, el cual cuenta con una superficie de 3.850 metros cuadrados y una profundidad de 1,5 metros. El lago fue reacondicionado para generar el efecto de un humedal pampeano. Efectivamente, luce resplandeciente. Por otro lado, se ganó en espacio verde, se redujo el cemento: ésta es una de las premisas de la transformación. Es notable la enorme cantidad de vegetación que se agregó: se plantaron 90 árboles, arbustos, enredaderas y herbáceas. Se abrieron nuevos accesos, se renovaron los caminos internos y las pasarelas. Asimismo, se están restaurando el puente de las Garzas, el Arco de Tito, la Casa Bagley, el Pabellón de los Loros y el Palomar, la Confitería El Aguila y el Pabellón de las Fieras.

Este espacio es más concurrido que el de Sarmiento y Libertador. A la entrada nos recibe una enorme “e” de madera –símbolo del Ecoparque- cubierta de vegetación mientras se escucha el ruido de las máquinas de fondo, ya que continúan las refacciones. En este sector los vecinos también mostraron su apoyo a este nuevo paradigma del Ecoparque respecto a que los animales no estén encerrados. La gente está a la expectativa en relación al resultado final de las obras y, al mismo tiempo, siente que el proyecto está bien encaminado.

Observamos numerosas aves en el lago y sus alrededores, y algunas liebres recorriendo el lugar. Por ahora son los únicos animales que pueden verse. En abril el sector se ampliará otros 2.100 metros cuadrados, lo que permitirá agregar un mirador hacia el recinto de los monos. También se sumarán especies autóctonas provenientes de la raza furtiva y de la venta ilegal.

En tanto, continúan los programas de traslado mediante los cuales ya se derivaron unos 600 ejemplares, entre ellos leones, osos, primates y aves. En el Ecoparque hay 840 animales, de los cuales entre 300 y 500 se quedarán en el predio porque no son derivables, por ejemplo, las jirafas. Por otro lado, se construyó un nuevo quirófano de última generación y en agosto se inaugurará el nuevo hospital veterinario.

En un principio, el proyecto del Ecoparque contemplaba inaugurarlo cuando estuviera toda la obra terminada. Sin embargo, luego se decidió ir abriéndolo por sectores para mostrarles a los vecinos qué se está haciendo, para que vean el proceso de transformación. El predio cuenta en total con 16,7 hectáreas; hasta ahora se abrió al público una cuarta parte. La obra estará concluida hacia 2021 ó 2022 y tendrá un sector arancelado.

Después de haber recorrido los dos sectores del Ecoparque inaugurados hasta ahora, nos quedamos con una impresión agridulce y extraña, ya que si bien se ganó en espacio verde en relación al viejo zoológico, el lugar aparece desangelado y triste porque faltan los animales. Esos animales que le daban todo el colorido y la razón de ser al predio. Cuando finalicen las obras y el Ecoparque se abra en su totalidad, habrá pocos animales exóticos porque muchos ya fueron trasladados y los que queden sólo podrán verse a través de miradores. Más allá del bienestar de los animales -que debe ser la prioridad- vamos a extrañar al viejo zoológico donde los teníamos tan cerca y tan a mano. Habrá que acostumbrarse a esta nueva concepción que da por tierra con la antigua práctica de los animales encerrados, en penosas condiciones. Habrá que aprender a interactuar con los animales de otra manera para que ellos puedan llevar una vida feliz y saludable.

Laura Brosio

FOTOS:
A la entrada nos recibe una enorme “e” cubierta de vegetación.


Una de las obras realizadas fue la recuperación del lago.