Retiro y su patrimonio: esculturas que ya no están (Nota 1)

– Por Josefina del Solar

El barrio de Retiro -y dentro de él particularmente la zona de Plaza San Martín y sus cercanías- desde fines del siglo diecinueve y durante parte del siglo veinte estuvo dotado de importantes obras escultóricas. Antiguas fotos de la Plaza, por ejemplo, que habitualmente compartimos en esta publicación en la que intentamos articular el presente con el pasado del barrio, así lo demuestran.

En la actualidad es obvio que muchas situaciones y características de la vida urbana han cambiado en Buenos Aires. Sería complejo analizarlas aquí, pero es indudable que han tenido consecuencias visibles sobre este aspecto que estamos considerando. Así, una simple observación de la fisonomía actual del barrio nos lleva a concluir en que, por una razón u otra, y paralelamente a otros cambios de diversa característica, Retiro ha perdido en las últimas décadas una parte considerable de lo que era su patrimonio artístico en la vía pública.

En esta serie de notas que aquí comenzamos, trataremos de rescatar del olvido algunas de esas valiosas esculturas que lucían en calles y plazas de este barrio y que hoy ya no están.

L’Acquaiolo

L’ Aquaiolo (El Aguatero) es una obra del destacado escultor, retratista y orfebre italiano Vincenzo Gemito. Se trata de una figura en bronce de 1,65 m. de altura, que representa a un chico descalzo y con el torso desnudo, que lleva bajo el brazo derecho un cántaro y en la mano izquierda una vasija que muestra sonriente en actitud de ofrecer la mercadería que vende. En su emplazamiento inicial, del cántaro brotaba agua, es decir que la figura en realidad era una fuente, como puede verse en la foto más antigua que ilustra esta nota.

Gemito fue un importante artista, nacido en Nápoles, que tuvo una vida difícil pero que se destacó en la realización de retratos y esculturas con figuras humanas. Esta obra que aquí se muestra es quizá la más importante de las realizadas por él que llegó a Buenos Aires. Data de 1909 y fue donada por José C. Paz en 1911 a la Ciudad de Buenos Aires. Se emplazó precisamente frente al Palacio Paz, hoy sede del Círculo Militar, en la denominada actualmente Plazoleta Cándido de Lasala.

L’ Acquaiolo en una antigua foto que lo muestra frente a la Plaza San Martín

La escultura lució allí durante varios años, aunque se sacó en alguna oportunidad para restaurarla. Pero el robo, a comienzos de los 2000, de otras dos obras que estaban en el mismo espacio y a las que nos referiremos en otra nota, hizo que se buscara preservarla de un destino semejante. Así, el original de L´Acquaiolo se trasladó al Jardín Botánico, y en su reemplazo se ubicó una réplica, pero ya no en el mismo lugar, que se reformó,  sino enfrente, en el sector de la Plaza San Martín limitado por Arenales, Esmeralda y la Avenida Santa Fe, mirando hacia esta última.

Muy poco duró sin daños esta réplica, ya que engañados seguramente por su apariencia, es decir creyendo que era de metal como el original, los depredadores que sacaban todo tipo de elementos metálicos de la vía pública con gran auge en las últimas dos décadas, rápidamente intentaron robarla. El resultado fue que la escultura sustituta se rompió y pronto se la sacó definitivamente.

La escultura en su actual ubicación en el Jardín Botánico de Buenos Aires

En la actualidad la pequeña pero interesante escultura original de L’ Acquaiolo, aunque no vuelca ya su agua y se perdió para el patrimonio de Retiro, puede verse en el Jardín Botánico, justo en la entrada principal por Avenida Santa Fe.