El monumento a San Martín, vandalizado como nunca

Nuestro sentimiento respecto a este tema es una mezcla de estupor, tristeza y enojo. Se trata del patrimonio urbano, de la riqueza de nuestra ciudad de Buenos Aires y de nuestro barrio de Retiro. Se trata del primer monumento ecuestre que tuvo la Ciudad, y que homenajea  a nuestro héroe máximo en el lugar en el que formó su Regimiento de Granaderos.  

El monumento al General San Martín en la Plaza que lleva su nombre es parte de esta publicación. Hemos comentado muchas veces sobre su historia y sus características. Y también de lo poco que se lo cuida en realidad, y de la depredación de que ha sido víctima en más de una oportunidad. Pero creemos que nunca ha estado tan abandonado como ahora, y sobre todo que ya la capacidad de dañarlo, de vandalizarlo, ha llegado al colmo. No sólo le arrancaron parte de los ornamentos de algunas de sus columnas, sino que arrancaron parte de las mismas columnas, como puede verse en las fotos que acompañan esta nota.

Por lo que sabemos, recientemente se pudo poner fin a la “tarea” de los depredadores cuando se estaba llevando a cabo. Pero parte de nuestro estupor también tiene que ver con eso. Se nos ocurre pensar hasta qué punto se sienten impunes los que hacen esto. Saben que no hay un castigo, por eso lo pueden hacer. Insistimos entonces en algo que otras veces hemos señalado: no tiene sentido dejar primorosa la Plaza con canteros y flores, cuando no se controla lo básico, incluyendo en eso el nivel de deterioro del hermoso y majestuoso monumento ante el cual las delegaciones extranjeras rinden homenaje permanentemente. Hay gente que duerme en ese lugar, hay quienes lo usan de pista de patinaje, y por supuesto quienes se ven tentados de arrancar sus adornos metálicos, como ocurrió por estos días.

Esto es sólo un comentario de lo más urgente que ha ocurrido recientemente. Pero vamos a seguir ocupándonos del tema, que por supuesto tiene variadas repercusiones, entre ellas también la económica. Porque reponer y rehacer los elementos decorativos que fueron arrancados y robados, por ejemplo, tiene un costo que está claro que recae sobre los ciudadanos que trabajamos y pagamos nuestros impuestos.

Arreglar lo dañado va a tardar un tiempo, seguramente, en eso se está ahora ¿Y después qué? ¿No existen formas de cuidado y de prevención para elementos tan valiosos para la Ciudad? ¡No se puede preservar de daños algo de tremendo valor histórico, artístico, simbólico? Lo decimos con preocupación y con tristeza, porque el daño evidencia mucho más que el hecho en sí, significa un estado de cosas que ya en un punto ni siquiera se arregla con dinero.

Veremos cómo sigue este asunto. Pero suponemos que alguna medida hay que tomar, más allá de la obvia restauración de las partes dañadas.

FOTOS: Los daños sufridos por el monumento al Libertador están a la vista (Fotos La Gaceta del Retiro)