Miguel Angel Vidal: Geometría, Tiempo, Movimiento, Luz

Por Marcela Davidson

M.A.Vidal: Recóndito silencio. Acrílico s/tela (1991). Se exhibe en la muestra de la calle Arroyo. (Foto La Gaceta del Retiro).

Miguel Ángel Vidal (1928-2009), artista abstracto geométrico y co-creador junto a Eduardo Mc Entyre del movimiento Arte Generativo a mediados del siglo veinte, ha dejado una obra cuya coda es la plenitud geométrica de la representación de la luz.

En este mes de julio está abierta una muestra que brinda algunas de sus obras para sumergirse en la luz del maestro.

Vidal en sus hallazgos creativos fue resignificando la noción de la luz en su arte. Se puede apreciar en la muestra Módulo Topológico Reversible, una caja de interior con efectos ópticos provocados de láminas de aluminio cóncavas y convexas que revelan la mezcla óptica de los colores primarios: azul y amarillo y la obtención del verde, vibración viva. Así la magia de lo real y lo virtual sintetiza la fenomenología de la luz desde un aspecto que vira hacia la ciencia. Distinto enfoque que representa al Vidal que ha encontrado filiación con la luz de William Turner primero y más tarde con la luz espiritual expresada en Romántica Energía (1998). La dualidad de la noción del Tiempo en cuanto a su relación con el movimiento en sus primeras obras a partir de 1959,  y el transcurso del Tiempo en el movimiento interior de Vidal,  han confirmado que la Luz primero fue una captación de reconocimiento energético, para luego ir madurando hasta llegar a alcanzar un aspecto filosófico, metafísico y espiritual. “Algunos tienen luz”… pronunció una vez frente a sus alumnos, sin extenderse en argumentos. Sucedían sus comentarios cuando la mirada de ojos claros y grandes se iban hacia la visión abstracta, esa mirada salía de la clase por unos segundos e iba a sus abstracciones. Permanecían sus ojos cristalinos, paradójicamente: fuente de luz y energía.

Su calidad de dibujante virtuoso y su detenida observación le aseguraron un camino laboral comenzando por el diseño. Cuando el deseo se impone, no existen barreras para la vocación. Trabajaba por las noches mientras cursaba sus primeros años de Bellas Artes. Sin saber que varias décadas después sería rector de esa misma Escuela Nacional.

Fue reconocido en el Reino Unido y en USA, donde algunas de sus obras son patrimonio de los museos.

Hay una minuciosidad en aquellos trabajos generativos de Vidal de la década de los´60, en los que las líneas se multiplican y convergen en un punto. Estructuras de precisión matemática, una geometría fantástica en la que denota dedicada concentración, precisión, esmero y la propia abstracción mental del mundo que lo rodeaba para lograr trabajar con cada milímetro y el color, utilizando instrumentos para lograr en sus obras la perfección en la imagen. Hay como una intuición de reconocimiento al orden y equilibrio que estructura al cosmos, que se presenta caótico en apariencias, mundo figurativo desordenado que está constituido por bellos cálculos geométricos. Vidal descubre ese armazón de la realidad visual porque puede percibir aquello que no se nos revela pero que nos constituye. Probablemente es por eso que en su crecimiento por ir viendo lo invisible logra en su último periodo pictórico visualizar lo más constitutivo, y se inclina a expresar la noción de la luz. En su obra Recóndito Silencio, de 1991, que puede verse también en la muestra actual, una superposición de formas geométricas en transparencias de una paleta alta –de colores claros y cálidos con un centro hexagonal- transmite la energía en movimiento en un espacio que recurrentemente alude a lo infinito, como aquellos puntos que irradian multiplicidad de líneas en su época de juventud generativa. Hay en cada periodo de Vidal un testimonio de la importancia que significa la energía, fuente de movimiento y de posibilidad de generar, de hacer. El color como fuente de energía y la luz como representación de una verdad espiritual que adopta distintas intensidades.

En la época en la que fui su alumna en la Escuela de Bellas Artes Prilidiano Pueyrredón, el Maestro Vidal nos transmitió que un hombre puede ser feliz, aunque la apariencia de su condición laboral y social pudiera hacernos creer otra cosa. Me imagino que siendo en esa época en la que iba incursionando el tema de la luz en su obra, bien podría por analogía haberse referido a la luz interior, esa que no depende de ningún decoro externo, ni de las apariencias. Tal vez de una manera misteriosa su inclinación a una respuesta espiritual propia, le fue revelada con un sentido con el que trabajó durante su vida de abstracción artística.

“Habitando La Luz”, la muestra abierta actualmente, es el modo de conexión para ser captados por el Maestro Miguel Ángel Vidal. Puede verse en Espacio de Arte Ungallery, Arroyo 932.