El Museo Fernández Blanco inauguró nuevas salas de exhibición permanente

En un acto que incluyó una visita guiada especial a cargo de los curadores y palabras del Director General de Patrimonio, Museos y Casco Histórico, Guillermo Alonso; del Director del Museo Fernández Blanco, Jorge Cometti; de la representante de la Fundación American Express, Soledad Mato y del representante de la Orden de Predicadores, Fray Juan Pablo Corsiglia, se realizó el 16 de agosto la apertura de cuatro nuevas salas de exhibición permanente en el Palacio Noel, sede principal del Museo Isaac Fernández Blanco.

Estas salas completan el guión museológico dedicado a la historia y arte del período colonial. Esto es así porque algunas piezas fueron reubicadas en las salas inauguradas pero además, también, porque el nombre dado a los nuevos espacios de exhibición permite realizar otros recorridos de lectura por la totalidad de las colecciones del período colonial del Museo.

Las salas Integridad, proporción y brillantez. Arte y devociones dominicas en el mundo colonial destacan la importancia dentro del acervo, de pinturas, imaginería y textiles provenientes de conventos y monasterios de la Orden de Predicadores. El título remite a la forma en que el gran filósofo y Teólogo dominico Santo Tomas de Aquino definiera al arte: Integridad entendida como perfección, proporción entendida como armonía, y brillantez, no como lujo ostentoso sino en su acepción de luz. A su llegada a América la orden de Frailes Predicadores de Santo Domingo se empeñó en el perfeccionamiento de la fe, en la difusión del conocimiento filosófico y la ética cristiana y en la promoción de las artes. De esta última labor surgen las magníficas piezas en exhibición entre las que se destacan tallas del filipino Esteban Samson y el romano Silvestro Iacobello; exquisita platería del parmesano José Boqui y retratos al óleo de Ángel María Camponeschi, trabajos que permiten adentrarnos en las prácticas y devociones de la orden durante el período virreinal.

Las salas Con el sudor de sus rostros. Artesanos y gremios en la Buenos Aires colonial ofrecen un panorama de los oficios manuales en el Virreinato del Río de la Plata hacia la década de 1780. Destaca en este conjunto el espacio denominado Ver para celebrar dedicado a la exposición de objetos e indumentaria litúrgica.

Las obras de pinturas e imaginería de gran volumen que pueden verse han sido en su mayoría adquiridas por el Museo durante la dirección del profesor Héctor Schenone  en el período 1967-1974. Pueden ahora exhibirse gracias a la labor de restauración de piezas y a la refacción de salas que se ha realizado.

Es importante destacar que el Fernández Blanco es el mayor reservorio de arte dominico colonial de nuestro país, y que más del 50% de su acervo de imaginería, y más del 30% de su patrimonio de platería, proviene de esa congregación. Un 90 por ciento de estos valores patrimoniales fueron adquiridos en la mencionada gestión del profesor Schenone, pionero en la investigación del arte argentino. Algunas de estas magníficas obras pueden ser disfrutadas por el público por primera vez.

Desde el Museo han destacado el apoyo de la empresa American Express a través de su subsidio internacional para la protección del patrimonio histórico.

A la vez, la refacción integral de la fachada principal del edificio realizada por el Ministerio de Medio Ambiente y Espacio Público porteño, permite un marco especial para los nuevos espacios de exhibición.

FOTO: La sala denominada Integridad, proporción y brillantez: Arte y devociones dominicas en el mundo colonial.