El Palacio Bencich es ahora sede de la cultura coreana

Inicialmente fue la Residencia Hunter, inaugurada en 1914 como vivienda de esa familia. Más adelante pasaron a ser sus propietarios los hermanos Miguel y Massimiliano Bencich, por lo que se lo conoció como Palacio Bencich. Luego, y ya en años más recientes, se transformó en un elegante espacio para la realización de fiestas y eventos.

Se trata del  magnífico edificio de Maipú 972, una verdadera joya arquitectónica situada a pasos de la Plaza San Martín, en la misma cuadra en la que vivió Borges, y que afortunadamente se conserva en Retiro, con su fachada retirada respecto a la línea municipal y custodiado  por una reja que permite ver de todos modos sus líneas de inspiración francesa. Lo diseñaron los arquitectos Eduardo Lanús y Pablo Hary, ambos argentinos pero formados como era frecuente en esos tiempos, en la prestigiosa École des Beaux-Arts, uno en París y el otro en Bruselas.

La  planta baja está dominada por una magnífica escalera (Foto La Gaceta del Retiro).

La novedad es que ahora el edificio ha pasado a consagrarse a la cultura coreana. Seguramente debido al crecimiento en los últimos años de la inmigración coreana a la Argentina, esa representación diplomática vio la necesidad de tener una presencia más importante de la que ya tenía en lo referido a su cultura, para hacerla conocer más en el medio local. Es así que Corea del Sur compró en 2017 la propiedad, la que, luego de la realización de ciertos trabajos para acondicionarla y adecuarla a la nueva función, en estos días de noviembre se acaba de abrir oficialmente al público como Centro Cultural Coreano en Buenos Aires.

Digamos que el centenario palacio está clasificado como edificio protegido, por lo que las tareas encomendadas al estudio Baek y Asociados Arquitectos consistieron en una refuncionalizacion, para transformar el que fuera inicialmente un característico hotel particulier parisino en un centro cultural, con sus necesidades de infraestructura, de tecnología actual, capacidad de acceso al público, etc. Para esto, además de que se mantuvo la fachada devolviéndole su esplendor, se buscó también continuar con una idea de funcionalidad original: en la planta baja -que era el lugar de estar, dotada de una magnífica escalera central- se ubicaron las diferentes salas de exposiciones, mientras que en el primer piso se pusieron las aulas, la biblioteca y el auditorio. El segundo piso alberga en cambio a las oficinas administrativas.

Las salas de exposición permanente son varias: la Sala Hanbok está dedicada al vestuario tradicional coreano, la Sala Hanok se muestra de acuerdo al sistema de ambientación típico de este pueblo; la Sala Hansik es un espacio para conocer la gastronomía coreana y su historia, y las de Hallyu y Hangul tratan sobre aspectos de su cultura escrita y productos culturales de exportación. Hay también una sala dedicada a Kim Yun Shin, artista nacida en Corea pero residente desde hace varias décadas en la Argentina, y otra sala completamente nueva que será el auditorio principal, con capacidad para algo más de 70 personas, en  la que habrá ciclos de cine y documentales, entre otras actividades.

FOTOS:

La fachada del ex Palacio Bencich fue respetada y luce como nueva (Foto La Gaceta del Retiro).

La  planta baja está dominada por una magnífica escalera (Foto La Gaceta del Retiro).