A la Manera del Artista

Arte para Pensar – Por Marcela Davidson –

Lúdicamente, busco a la manera dadaísta encontrar un ready made en mi memoria. Recordemos que un ready made es un objeto elegido para tomar dimensión artística, y fue Marcel Duchamp quien desarrolló este movimiento artístico. Duchamp proponía sacar un elemento de su contexto y colocarlo en una sala de exhibición. La rueda de bicicleta es uno de los ejemplos que Duchamp toma para el replanteo del arte, en las primeras décadas del siglo veinte. La rueda en su lugar común, la calle, queda sujeta a un concepto que nuestra mente tiene asimilado y ordenado en eso que es: una rueda de bicicleta. La misma rueda expuesta y aislada en una sala de museo, suscita otras inquietudes para la mente del espectador.

Busco entonces explorar la experiencia lúdica del movimiento conceptual, con la intención de desplegar una forma distinta de abordar el pensamiento cotidiano. Así es como el espectador activa su creatividad para resignificar lo que está viendo.

Siguiendo entonces con la predisposición neuro-lingüísticamente positiva, respiro profundamente llevando el aire a mi abdomen, y lo exhalo lentamente, con los ojos abiertos a la imaginación y a la memoria. Busco en la mente un concepto, varias palabras para iniciar la experiencia de pensar creativamente.

Encuentro palabras como viaje, barco, Planeta Tierra, Sol, vida y ARTE.

Barco, velero, bote, barca, nave… La navegación sobre el agua y  la mirada del artista hacia una embarcación de la que se despliega una variedad de significaciones. Hacia dónde va, que aguas y que cielos serán apreciados en el desplazamiento real o simbólico, cuál será la bitácora resultante de ese viaje… Podemos imaginar que un barco interior nos lleva a explorar destrezas de nuestro cuerpo, que somos capaces de aprender a tocar un instrumento, a realizar movimientos de baile, mezclar colores y pintar…. Podemos elegir viajar alrededor del sol y simultáneamente ir desarrollando una actividad que nos sorprende en nuestro propio espíritu. Descubrir otros paisajes interiores. Nuestras piernas no están sólo para caminar hacia adelante, sino que pueden adoptar otros movimientos y bailar en el estilo que nos guste.

Actualmente, el espectador que profundiza sobre el objeto observado encarna la actitud del artista. Las interpretaciones tienen valor artístico cuando reflejan una revelación asociativa sentida y nutrida: contemplar y jugar con nuestra base de recuerdos, entrelazar la memoria visual, auditiva, olfativa, navegar por los intersticios de nuestra percepción interna, descubrir que la Vida se dilata de emociones cuando nos detenemos frente a un objeto o a una pintura, también ante un espectáculo musical o en la introspección contenida por la media luz de una Iglesia, inmersos en el propio claroscuro de la iluminación de las velas.

Podemos aprender a descubrir el placer de vivir a la manera del artista, del escritor del pintor, del músico… sin ser dotados con el talento de producir una partitura o escribir un libro. Hay una posibilidad de desarrollar la dinámica de la percepción a la manera de los creadores artísticos.

Metafóricamente, la navegación del Planeta Tierra alrededor del Sol, es un Viaje que nos agrega un año de Vida. Así y sin dejar de jugar, nuestra  navegación simbólica puede ser vivida artísticamente: iniciar el viaje alrededor del Sol con un proyecto, un pacto con el arte, iniciar un curso de baile, escultura, pintura. Desarrollar otros espacios mentales, otros modos, gozos, destrezas. Salirse de tierra firme, conocida, y lúdicamente elegir una experiencia artística, un viaje distinto y navegar descubriendo nuestra nueva vida.

La rueda de bicicleta de Duchamp