Adelaida Negri, una voz esencial de la lírica argentina (nota 2)

Decíamos en nuestra nota anterior que no podíamos abarcar en una sola ni la mínima parte de lo que Adelaida Negri hizo en su excepcional trayectoria artística, y lo que significó para el arte lírico argentino e internacional. Tampoco la magnitud de la pérdida de una figura como ella, a partir de su fallecimiento el pasado 17 de agosto.

Seguiremos entonces recordando algunos de sus logros más resonantes en esta segunda nota, haciendo la salvedad de que serán de todos modos algunos datos.

Nos referimos antes a su formación en la Escuela Superior de Arte del Colón, de la que egresó con medalla de oro; a sus inicios en diversos conciertos y presentaciones en el ámbito local, a su perfeccionamiento con el maestro Bernardo Toscano, con quien se casaría tiempo después, a su beca en el London Opera Center, de la que surgieron varias actuaciones.

Para recordar y precisar datos y fechas, algo verdaderamente difícil en este caso, recurrimos a la excelente biografía: Adelaida Negri. Vida obra y talento, de Christian Lauría, quien con la ayuda de la propia artista reseñó una cronología de sus presentaciones escénicas.

Debemos recordar aquí que una expresión del talento de Adelaida, pero asimismo un don que la distinguía particularmente era su versatilidad. Con su voz de soprano dramática, para ella era posible sin embargo encarar con la misma idoneidad y calidad artística papeles diferentes y de gran exigencia vocal. Interpretó así desde la Doña Elvira de Don Giovanni de Mozart, hasta la Norma de Bellini o Lucia de Donizetti.  Su capacidad interpretativa parecía no tener límites.

En N. York, junto a la cartelera del Metropolitan que señala su actuación en Ernani, de G. Verdi (1983).

Hacia el ´78 finalmente se va a radicar en Europa por varios años. Se suceden así sus presentaciones en los más importantes teatros de Austria, Suiza, Inglaterra, España, Francia. Recibirá los aplausos fervorosos del público en la Arena de Verona, en el Gran Teatro del Liceo de Barcelona, en la Staatsoper de Viena, en el Teatro Regio de Parma, en el Erkel Theatre de Budapest, en el Regio de Turín, en el Staatsoper de Hamburgo, el San Carlos de Lisboa, por citar sólo algunos de los escenarios europeos que conocieron el arte maravilloso de Adelaida Negri, porque –lo decimos una vez más- sería enorme una lista completa de todos ellos.

Adelaida en Turandot (La Plata, 1991).

Vendrá después el tiempo del Metropolitan Opera House de New York, en el que debutó en 1982 con Norma de Bellini, sustituyendo a Renata Scotto en este papel, con muchísimo éxito. Luego en ese mismo gran escenario estará con Ernani de Verdi, en el que compartírá papeles protagónicos con Luciano Pavarotti; y también brillará en Il Trovatore y en Lucia Di Lammermoor, con las cuales hará gira por otras ciudades norteamericanas. En el país del norte cantará asimismo otras óperas en distintas presentaciones. Conocerán además las maravillas de su voz escenarios de Asia y Africa, y por supuesto de América Latina, ya que cantará en el Municipal de San Pablo, en la Fundación Teresa Carreño en Caracas, y en el Solís de Montevideo, con algunas presentaciones en el Colón de Buenos Aires en esos años ‘80.

Imposible no recordar algunas de las grandes figuras de la lírica junto a las cuales cantó: al ya mencionado Luciano Pavarotti agregamos Plácido Domingo, Sherill Mines, José Carreras, Roggero Raimondi, Tatiana Troyanos, entre tantos otros.

Hay mucho más de la trayectoria de esta gran diva de nuestro país. Seguiremos recordándola en una próxima nota.

Foto de arriba:

– Adelaida Negri en un concierto lírico que brindó en septiembre del año pasado en el Centro Naval de Buenos Aires (Foto La Gaceta del Retiro)